Medio centenar de personas sin casas tras los derribos de El Gallinero

19 de diciembre de 2013 | PERIÓDICO DIAGONAL | Desalojos en el asentamiento de El Gallinero

Muchos de los niños que viven en el poblado de El Gallinero, cerca de la zona de Cañada Real, no podrán pasar estas navidades en sus viviendas. Después de que esta área quedara excluida del proceso que la Comunidad de Madrid pretende llevar a cabo para legalizar la situación de los habitantes del poblado chabolista más grande de Europa, por no estar considerado como Cañada Real, el Ayuntamiento de Madrid ha asestado un nuevo golpe contra las personas de origen rumano asentadas en este campamento cercano a la autopista A3. Y lo ha hecho con el derribo de doce viviendas.

Los doce hogares que se convirtieron en escombros este mes de diciembre han dejado a casi medio centenar de personas en la calle, entre los que se encuentran 22 menores de edad. La noticia tuvo eco en las redes sociales por el compromiso de la alcaldía de no desalojar ninguna vivienda durante la temporada de frío. Javier Baeza, miembro de la Coordinadora de Barrios desde hace 21 años y actual párroco de San Carlos Borromeo (Vallecas, Madrid), ha sabido explicarlo. “Se comprometieron a no derribar durante el invierno y estrictamente, el invierno empieza el 21 de diciembre”. Los derribos tuvieron lugar el pasado 4 de diciembre, oficialmente, todavía otoño.

Las organizaciones de voluntarios, Cruz Roja y varios activistas todavía no se explican los derribos, para los que no había ninguna orden. Los juzgados habían emitido, meses atrás, una orden de desalojo para tres de las viviendas, pero en ningún caso habían ordenado el derribo de las mismas. Las familias que han perdido sus casas no han visto documentos en el que se acredite el permiso para desalojarlos y llevar a cabo los derribos. No han firmado ningún papel. Las órdenes de derribo no aparecieron. “Ni a la concejala del PSOE ni al jefe de Urbanismo le mostraron ninguna orden”, aseguraba Baeza. “Parece evidente que no las tienen”, añadía.

“El Samur Social fue quien nos avisó de los derribos de las tres chabolas, pero al final fueron doce”, aseguraba Baeza. Doce derribos que, en un periodo de cerca de tres horas, acabó dejando a 22 niños con sus familias en la calle. “Las rutas de los niños salen a las 09:45”, aseguraba el párroco Baeza. Los menores no vieron la actuación del Ayuntamiento, pero cerca de las cinco de la tarde, cuando volvían de la escuela, se tuvieron que enfrentar al hecho de que sus familias se encontraban en la calle. “Ha sido totalmente dramático”, explicaba Baeza. “De todo a lo que se comprometieron, la hora de los desalojos que habían prometido es lo único que cumplieron”.

Entre las viviendas derruidas se encuentra la de uno de los contratados del Instituto de Realojamien­to e Integración Social (IRIS), encargado de llevar a cabo trabajos socioeducativos con niños y niñas del poblado, donde vivía con su mujer y sus tres hijos, menores de edad, tal y como informó el periodista Miguel Ángel Vázquez.

Mientras iban cayendo las viviendas de El Gallinero, el acceso a la zona fue restringido. “Por primera vez no han dejado entrar ni a Cruz Roja ni a Iris”, aseguraba Baeza. Ni siquiera los abogados de las propias familias que estaban a punto de perder sus hogares pudieron acceder a la zona antes del derribo. Ni tampoco una concejala del PSOE, que denunció el hecho a través de su Twitter.

¿Cuáles son ahora las alternativas de los desalojados? Ninguna. El Ayuntamiento de Madrid no ha ofrecido, como es habitual, ninguna alternativa a las 40 familias que han perdido sus hogares, por lo que están siendo realojadas gracias a la solidaridad de sus vecinos. Tampoco existe para estas familias la posibilidad de realojarse en otro campamento.

El primer derribo desde julio

El Gallinero, cercano a la zona de Cañada Real, está habitado en su mayor parte por rumanos de etnia gitana. Desde que las familias se asentaron en esta zona en 2005, forma parte de la agenda política de urbanismo de la Comunidad de Madrid, que asegura que actúa en defensa de los intereses de los propietarios del suelo. No es la primera vez que los habitantes de El Gallinero ven cómo desaparecen sus casas, aunque desde el pasado mes de junio no habían llevado a cabo ninguno.

JUSTICIA | Leer artículo original aquí…

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