Tres millones de españoles sufren diabetes, pero no están diagnosticados

10 de junio de 2014  | LAINFORMACION.COM | Salud

La diabetes es una de las enfermedades crónicas que más impacto sociosanitario tiene en España, donde se estima que hay más de seis millones de ciudadanos afectados por su variante tipo 2, de las que sólo la mitad están diagnosticadas. De hecho, según el estudio di@abet.es, el informe más completo sobre diabetes de este país, sólo 3.111.641 millones de personas de más de 18 años están diagnosticadas por una enfermedad que parece no ser grave pero que puede tener consecuencias a largo plazo.

Es una enfermedad que tiene, además, gran impacto en la sanidad española. El coste medio medio de la diabetes por paciente diagnosticado supone en torno a 3.000 euros al año, lo que implica entre el 6,3% y el 7,4% del gasto total del Sistema Nacional de Salud (SNS), uno de los mayores que afronta dicho sistema. Por delante se encuentra Reino Unido, que destina un 10% de su gasto a esta enfermedad.

En concreto, el mayor coste de la diabetes es de­bido a hospitalizaciones, aproximadamente un 60%, ya sea por un mal control metabólico o por la presencia de complicaciones.

Casi 350 millones de diabéticos en el mundo

Según la Organización Mundial de la Salud, hay más de 347 millones de personas con diabetes en todo el mundo, de los cuales la mayor parte se encuentra en países desarrollados, aunque más del 80% de las muertes derivadas de la enfermedad se registran en países de ingresos bajos y medios. Según sus proyecciones, la diabetes será la séptima causa de mortalidad en 2030.

No sólo la mortalidad es algo que tener en cuenta en la diabetes, sino también las otras complicaciones, como las amputaciones o la ceguera. De hecho, España es el segundo país del mundo, por detrás de Estados Unidos, con más amputaciones de miembros inferiores a causa de la diabetes tipo 2, que impide la normal cicatrización de las heridas.

La diabetes es la causa más frecuente de amputación no traumática de la extremidad inferior en España, pues siete de cada diez se deben a esta patología, según la Sociedad Española de Angiología y Cirugía Vascular (SEACV). Una solución efectiva que evitaría la necesidad de amputar es un sistema de medicina hiperbárica que consigue tratar este tipo de heridas de difícil curación.

La diabetes también es la principal causa de ceguera en España. De hecho, el 16% de las personas ciegas en España quedaron ciegas debido a la enfermedad, según un estudio de la fundación Retina Plus. Las revisiones médicas eventuales son la mejor forma de prevenir una posible diabetes tipo 2, revisando a través de análisis de sangre los niveles de glucosa y, si fuera necesario, la prueba de hemoglobina, donde aparecen los niveles de los últimos tres meses. Desde la Fundación para la Diabetes han puesto en marcha un rápido y sencillo test para medir el riesgo de desarrollar diabetes en los próximos diez años porque más vale prevenir que curar.

¿Cuáles son los síntomas?

La diabetes genera una sintomatología que debe tenerse en cuenta a la hora de plantearse la posibilidad de tener la enfermedad. Aunque no hay que ser alarmista, es importante conocer algunos de los síntomas para, en caso de notarlos, acudir al médico a realizarse una revisión del nivel de azúcar en sangre.

Aumento de la micción y sed excesiva

La diabetes tipo 2 suele estar asociada al sedentarismo, el sobrepeso y los hábitos de vida poco saludables. Los síntomas para detectar la enfermedad, apunta el doctor, “son más claros y evidentes en pacientes con diabetes tipo 1, mientras que en los de tipo 2 suelen ser de difícil reconocimiento. Suele ser una enfermedad muy silenciosa y es más común detectarla a través de los análisis de sangre periódicos”.

Uno de los síntomas más característicos de la diabetes es el aumento de la frecuencia de la micción. Si necesitas orinar con frecuencia, especialmente por la noche, podría ser un síntoma de diabetes. Esto sucede porque los riñones intentan deshacerse lo más rápido posible de todo ese exceso de glucosa en la sangre. Es por esto que aparece la sed excesiva. Tu cuerpo está tratando de reponer los líquidos perdidos.

Pérdida de peso con arrebatos de mucho apetito

Los niveles excesivamente altos de azúcar en la sangre también pueden causar una pérdida rápida de peso. Un adulto que pierde de 5 a 10 kilos en dos o tres meses sin ningún motivo que lo justifique debería consultar con un médico. Si la insulina no hace llegar la glucosa a las células, donde es usada como energía, el cuerpo ‘cree’ que está falto de alimento y comienza a descomponer las proteínas de los músculos como una fuente alternativa de combustible.

Problemas de piel e infecciones

Los picores en la piel, por piel seca o por mala circulación, a menudo pueden ser una señal de la diabetes. También otros problemas de la piel, como la acantosis nigricans, un oscurecimiento de la epidermis alrededor del cuello o la axila. Además, la diabetes, hace más probable que se sufran variedad de infecciones. Tanto hongos como bacterias se desarrollan en ambientes ricos en azúcar. Las mujeres, en particular, deben tener cuidado con las infecciones vaginales por cándida.

Como la diabetes puede debilitar la capacidad de tu cuerpo para combatir los gérmenes, también aumenta la probabilidad de desarrollar infecciones en las encías y en los huesos que sujetan los dientes.

Cicatrización lenta

Tanto los problemas del paso anterior, como los siguientes, raramente se producen sin que la enfermedad ya haya sido diagnosticada.

Las infecciones, cortes y contusiones que no se curan rápidamente son otro signo clásico de la diabetes y que se hacen más evidentes en enfermos ya diagnosticados. Esto suele ocurrir porque los vasos sanguíneos están siendo dañados por la excesiva cantidad de glucosa que viaja por venas y arterias. Esto hace que sea difícil para la sangre -necesaria para facilitar la curación- llegar a las diferentes partes del cuerpo.

Fatiga e irritabilidad

Cuando la gente tiene niveles altos de azúcar en la sangre, dependiendo de cuánto tiempo haya pasado, puede acostumbrarse a sentirse mal de forma crónica. El tenerse que levantar al baño varias veces durante la noche hace que cualquier persona, al no dormir bien, esté cansada. Si a esto se añade el esfuerzo extra que el cuerpo realiza para compensar la deficiencia de glucosa, el cansancio aumenta. Y estar cansado te hará estar irritable.

Visión borrosa, hormigueo, entumecimiento…

Tener una visión distorsionada o ver destellos ocasionales de luz son una consecuencia directa de los niveles altos de azúcar en la sangre.

La visión borrosa es un problema de refracción. Cuando el nivel de glucosa en la sangre es alto, cambia la forma de la lente y el ojo. Este síntoma es reversible una vez que los niveles de azúcar en la sangre regresan a un nivel normal o casi normal. Sin embargo, si se permite que el azúcar en tu sangre no esté controlado durante mucho tiempo, la glucosa puede causar un daño permanente, incluso, la ceguera.

Por otro lado, el hormigueo o el entumecimiento en las manos y en los pies, además de ardor o hinchazón, son también signos de que los nervios están siendo dañados por la diabetes.

Si los síntomas son recientes, es probable que esto sea reversible. Pero si hay niveles altos de azúcar en la sangre durante largo tiempo, el daño puede ser permanente. En casos extremos puede llevar a la amputación de miembros, como recuerda la OMS en sus ’10 datos sobre la diabetes’.

El 90% tiene la de tipo 2…

Aunque la diabetes tipo 2 es la más común, existen diferentes tipos de diabetes que se pueden desarrollar. A pesar de que pueda parecer una enfermedad de poca grave, la Organización Mundial de la Salud ya advirtió hace algunos años de que se estaba convirtiendo en una auténtica epidemia, debido al considerablemente rápido aumento del número de casos registrados en cada país.

En general, la diabetes es un tipo de enfermedad crónica que aparece cuando el organismo no utiliza eficazmente la insulina que produce, la hormona que regula el azúcar en la sangre. El efecto principal es el aumento del nivel de azúcar en la sangre, que con el tiempo daña gravemente muchos órganos y sistemas, especialmente los nervios y los vasos sanguíneos.

Hay dos tipos de diabetes principales con dos causas diferentes: la genética y fallos en el sistema inmune en el primer caso, y la obesidad en el segundo.

La variante 1 suele aparecer en la infancia o la adolescencia y se caracteriza por una producción deficiente de insulina, por lo que el paciente necesita dosis diaria de esta hormona. Sus síntomas, que pueden aparecer de forma súbita, consisten en exceso de orina, sed, hambre constante, pérdida de peso y cansancio.

Los médicos sostienen que se hereda la predisposición a tener la diabetes tipo 1 por factor genético. Pero no es la única causa. También hay un origen en el sistema inmune y se investiga por qué se produce una reacción en nuestro cuerpo contra las células que producen la insulina.

La diabetes tipo 2 se produce por una resistencia a la insulina generada por un exceso de adipocitos, tejido graso. Se relaciona, por tanto, con la obesidad o exceso de masa corporal.

Los síntomas pueden ser similares a los de la diabetes de tipo 1, pero a menudo menos intensos. En este caso, la enfermedad es silenciosa y puede diagnosticarse sólo cuando ya tiene varios años de evolución y han aparecido complicaciones.

Hasta hace poco, este tipo de diabetes sólo se observaba en adultos, pero en la actualidad también se está manifestando en niños.

… pero hay hasta siete tipos

También existen otro tipo de diabetes, que se desarrollan con otros factores diferentes. Entre ellas se encuentra la diabetes tipo MODY (Madurity Onset Diabetes in the Young), que se desarrolla por algún tipo de defecto genético en las células beta.

Otra de las variantes de la enfermedad es la diabetes relacionada con la fibrosis quística (DRFQ) que, como bien indica su nombre, es un tipo derivado que pueden sufrir personas con esta enfermedad. La fibrosis quística afecta a diferentes órganos, entre ellos el páncreas, que es donde se encuentran las células beta que fabrican la insulina. Este tipo de enfermedad se suele diagnosticar a partir de los 10 años.

También algunos medicamentos pueden modificar la secreción o la acción de la insulina, provocando una diabetes secundaria derivada de su consumo. Por ejemplo, los glucocorticoides o los inmunosupresores pueden provocar un tipo de diabetes secundaria.

Por último se encuentra la diabetes gestacional, una variante de la enfermedad que se desarrolla durante el embarazo por una intolerancia a la glucosa. Las causas de esta intolerancia no están muy claras y se puede deber a muchas y muy variadas.

Se tarda hasta siete años en detectarla

La aparición de la diabetes atiende a diferentes causas. Por un lado existen factores genéticos que hacen a una persona más predispuesta a padecerla. Por otro lado, también hay cuestiones ambientales que afectan.

Según el endocrino Francisco Javier Salvador, a la cabeza de las causas ambientales se encuentra el aumento de la obesidad en la sociedad actual. “Al aumentar la grasa corporal, el pancreas funciona mal y la insulina también”. Una mala alimentación también puede ser una de las causas que afectan de forma negativa a este órgano.

En cualquier caso, para evitar la obesidad, este endocrino recomienda una dieta sana, hacer ejercicio de forma regular e intentar descansar y dormir bien, pues la falta de sueño también provoca aumento de peso.

Los datos en España son altos

En España tenemos una tasa próxima al 23% de obesidad. Un 90% de los pacientes diabéticos son también obesos. “Es verdad que uno de cada diez no lo son. Ésto se puede deber a factores genéticos o incluso infecciosos que hacen que la célula que origina la insulina fracase”.

En España tenemos una prevalencia de diabetes de en torno al 13,5%. “Es muy alto”, sentencia el endocrino. Pero la mitad de diabéticos no saben que lo son.

Mensaje para aquellas personas que tienen una edad por encima de los 45 años: “Una vez cada dos o tres años es necesario que acudan a medir la glucosa. Si vamos a esperar a tener 300 mg de glucosa por decilitro de sangre, cuando lo normal son 100, hemos perdido un tiempo precioso”.

Consejos para evitarla

Suenan a tópicos, pero la realidad es que los mantras que se repiten para evitar casi cualquier enfermedad, pueden aplicarse también a la diabetes.

Comer bien, “no soy amigo de demonizar alimentos”, asegura Salvador. “Cualquier alimento mal ingerido, tomado por defecto o exceso puede ser malo”, abogar por una dieta mediterránea preferentemente, “que es rica en fibras y grasas buenas”, evitar el sedentarismo, acudir a nuestro médico de atención primaria para un análisis, “sobre todo si tenemos más de 45 años, es recomendable acudir cada dos o tres años”.

SALUD | Leer artículo original aquí…

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