EEUU ejecuta a tres reos en 24 horas, las primeras desde la polémica de Oklahoma

19 de junio de 2014 | LAINFORMACION.COM | Pena de muerte

Tres ejecuciones en tres estados diferentes en sólo 24 horas. La polémica ejecución de Clayton Lockett el pasado mes de abril provocó que desde entonces, hubiera una relativa calma en las prisiones de todo el país, que desde entonces no habían llevado a cabo ninguna condena a muerte. Ahora, se ha vuelto a abrir la veda y después de que Georgia ejecutara al primer reo desde Lockett, otros dos lo han seguido.

El tercero ha sido ejecutado en el estado de Florida, y aunque el proceso estaba programado para las 18:00 (00:00 hora peninsular), finalmente se retrasó una hora y media. Tras haber recibido luz verde desde el Tribunal Supremo, la penitenciaría de Florida se convirtió en la tumba de John Henry, de 63 años, condenado por asesinar a sus dos esposas y al hijo de su segunda mujer, de sólo cinco años. Ha sido el 23º ejecutado en lo que va de año.

Las autoridades del estado de Georgia, en el sureste de Estados Unidos, han llevado a cabo la primera ejecución en el país desde la polémica aplicación de la pena de muerte a un preso de Oklahoma a finales de abril, que acabó falleciendo por parada cardíaca. Por su parte, Misuri también fue escenario de su primera ejecución desde entonces, una hora más tarde. Ambas se llevaron a cabo poco después de que el Tribunal Supremo rechazara las peticiones de indulto de sus defensas.

El condenado que fue ejecutado en Georgia era Marcus Wellons, de 59 años, que falleció poco antes de la medianoche del martes en un centro penitenciario de la localidad de Jackson, al administrársele una inyección letal fabricada con un solo medicamento, según informó el diario local ‘Atlanta Journal-Constitution’.

Su ejecución es la primera en todo el país desde el 29 de abril, cuando la inyección letal que se le administró al preso Clayton Lockett en Oklahomase alargó durante 40 minutos, lo que prolongó el sufrimiento del reo, que acabó muriendo de un ataque cardíaco.

El condenado de Misuri era John Winfield, de 46 años, al que se le ha puesto una inyección letal a las 00.01 del miércoles (hora local). Nueve minutos después se ha certificado su muerte, de acuerdo con el comunicado difundido por el Departamento de Seguridad Pública de Misuri y recogido por CNN. A Winfield, de 46 años, también se le administró una inyección letal de un solo fármaco.

Winfield fue condenado por matar a dos mujeres y dejar ciega a una tercera en un tiroteo en 1996. Los abogados del reo fracasaron en su intento de paralizar la ejecución con un recurso ante el Tribunal Supremo. Tampoco el Supremo aceptó la petición de indulto para Wellons, condenado a muerte por violar y asesinar en 1989 a una niña de 15 años.

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Dos ejecutados en pocos minutos, en dos estados diferentes

Wellons fue el primer ejecutado en el país desde el polémico caso de Lockett, pero también el primero en Georgia tras la aprobación de una ley estatal que protege la identidad de la fuente de la que procede el fármaco para la inyección letal. Tanto Georgia como Misuri han optado por aprobar leyes que les permiten mantener en secreto la composición de la droga que emplean para la inyección letal.

Los abogados de ambos presentaron sus recursos argumentando que necesitaban más información sobre los componentes de la droga utilizada en la inyección letal para determinar si podían causar una muerte indigna a su cliente. Tras los problemas surgidos en la muerte de Lockett, que provocó una gran polémica nacional y reabrió el debate sobre la pena de muerte, el presidente Barack Obama ordenó al secretario de Justicia, Eric Holder, un “análisis” de los métodos con los que se aplica esa sentencia.

Hasta 2010, la mayor parte de los estados han utilizado para elaborar la inyección letal una mezcla de tres fármacos: un anestésico, un agente paralizante y cloruro de potasio, que es el componente que finalmente provoca que se detenga el corazón y cause la muerte.

Sin embargo, muchos estados han adoptado nuevos métodos, como por ejemplo, optar por un único medicamento. Entre estos se encuentran diferentes dosis letales de sedantes como el penobarbital, un barbitúrico que se utiliza en algunos países para realizar eutanasias; o dosis mortales de anestésicos, como el propofol; aunque también se ha recurrido a combinar dos fármacos diferentes, principalmente con el midazolam, una benzodiacepina utilizada como ansiolítico.

Durante los últimos años los diferentes estados han estado utilizando combinaciones diferentes para obtener sus inyecciones letales, aunque muchos todavía no las han utilizado. Es complicado acceder a las farmacéuticas a las que compran los componentes e incluso conocer las cantidades de compuestos que llevan las inyecciones letales, ya que son diferentes en cada estado.

Estados Unidos es uno de los países que todavía mantiene la pena de muerte en su legislación. En total, 32 de los 50 estados la permiten, aunque algunos no la ejecutan desde hace muchos años. En el país existen cinco métodos: en todos se ejecuta a través de la inyección letal, pero en algunos ofrecen alternativas para que escoja el reo. Las cuatro alternativas son la electrocución, vigente en ocho estados; el gas letal, en tres; el ahorcamiento, en tres; y el fusilamiento, en otros tres.

En lo que va de año han ejecutado a 23 personas, y otras 18 esperan serlo

Durante 2014, hasta Clayton Lockett, Estados Unidos ya había ejecutado a 19 personas. Lockett se convirtió en la víctima número 20 de un cruel sistema que, aunque paulatinamente se ha ido abandonando en muchos países del mundo, sigue vigente en un país que, no obstante ,alza la voz en su contra. Con las muertes de Winfield y Wellons, ya son 22 las personas que han perdido la vida condenadas a penas de muerte en lo que va de año.

Y esa cifra seguirá aumentando, porque en el corredor de la muerte todavía siguen decenas, cientos de personas, esperando a que llegue el día en que su vida llegará al fin. Sólo para lo que queda de año, otras 18 serán ejecutadas; 18 almas que llevan años viendo cómo se acerca su último día. El tiempo que se pasan los presos esperando, agónicamente, a que llegue el día en que algún juez ha decidido eliminarles debe de ser insoportable, peor si se tiene en cuenta que puede llegar a los 15,8 años.

Según el último informe estadístico sobre pena capital, publicado este jueves por el Centro de Información sobre Pena de Muerte (CIPM) de Estados Unidos, el tiempo que pasa entre que un preso recibe su condena de muerte hasta que finalmente se ejecuta ha aumentado exponencialmente desde que se reinstauró la pena capital.

Según los datos, en 1977 esta media era de 136 meses, 11,3 años. En 2012, último año del que se han registrado las estadísticas, este tiempo era un tercio superior. De este mismo informe se extrae que el número de ejecuciones, por el contrario, se ha ido reduciendo con los años.

Durante los últimos 12 años ha tenido una tendencia descendente, salvo en casos puntuales con ascensos leves (como ocurrió en 2002, que hubo cinco ejecuciones más que el año anterior, o en 2009, cuando tuvo lugar la más grave, que aumentó en 15 ejecuciones), y 2012 se ha coronado como tercer año consecutivo en descenso.

PENA DE MUERTE | Leer artículo original aquí…

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Tennessee impone la silla eléctrica como segundo método de ejecución obligatorio

23 de mayo de 2014 | TEINTERESAES | Pena de muerte

El gobernador del estado de Tennessee, Bill Haslam, ha firmado este jueves una nueva ley por la que se permite la electrocución como segunda opción para las ejecuciones de los presos en el corredor de la muerte siempre que el Gobierno estatal no sea capaz de obtener los fármacos para elaborar la inyección letal.

Tras la firma del gobernador, Tennessee se convierte en el primer estado en convertir la electrocución en método obligatorio como segunda opción, como recoge la CNN. La silla eléctrica no es el método más extendido en Estados Unidos, pero ocho estados, entre ellos el de Tennessee, lo permitían como alternativa a petición expresa del condenado.

La última ejecución en la silla que vivió este estado, en el sur de Estados Unidos, fue hace sólo siete años, cuando Daryl Holton prefirió este método. Fue la primera ejecución por electrocución en el estado en 47 años.

El presidente del Centro de Información de Pena de Muerte, Richard Dieter, se ha sorprendido con esta “inusual” decisión. “Ningún estado hace lo que Tennesse. Esto es forzar al preso a recurrir a la electrocución”, asegura Dieter, que cree que “el condenado debería poder desafiarlo inmediatamente y recurrir a la Octava Enmienda”.

Según la Octava Enmienda de la Constitución de Estados Unidos, que prohíbe al Gobierno federal imponer “fianzas excesivas o castigos inusuales y crueles”. Exactamente así es como Dieter define la imposición de la silla eléctrica como segundo método obligatorio de ejecución. “La silla eléctrica es, claramente, una alternativa brutal”.

Es muy fácil no obtener fármacos para la inyección

La polémica sobre la inyección letal ha estado presente durante los últimos años. Hasta 2010, la mayor parte de los estados han utilizado para elaborar la inyección letal una mezcla de tres fármacos: un anestésico, un agente paralizante y cloruro de potasio, que es el componente que finalmente provoca que se detenga el corazón y cause la muerte.

La falta de componentes para realizar las inyecciones es el principal problema al que se enfrentan en las prisiones estadounidenses a la hora de preparar las ejecuciones. La principal empresa estadounidense que fabricaba el anestésico, tiopentato de sodio, detuvo su producción hace ahora tres años y poco después, la Comisión Europea prohibió la exportación de componentes que pudieran ser utilizados para aplicar la pena capital, entre ellas el mayor fabricante del pentobarbital, un barbitúrico utilizado habitualmente para realizar eutanasias

Sin embargo, muchos estados han adoptado nuevos métodos, como por ejemplo, optar por un único medicamento. Entre estos se encuentran diferentes dosis letales de sedantes como el pentobarbital; o dosis mortales de anestésicos, como el propofol; aunque también se ha recurrido a combinar dos fármacos diferentes, principalmente con el midazolam, una benzodiacepina utilizada como ansiolítico.

Durante los últimos años los diferentes estados han estado utilizando combinaciones diferentes para obtener sus inyecciones letales, aunque muchos todavía no las han utilizado. Es complicado acceder a las farmacéuticas a las que compran los componentes e incluso conocer las cantidades de compuestos que llevan las inyecciones letales, ya que son diferentes en cada estado.

Tennessee quiere volver al sufrimiento de una cruel parada cardíaca

Tras ser atado a la silla, al preso se le colocan electrodos de cobre húmedos en la cabeza y en las piernas.

La electrocución produce un visible efecto destructivo, dado que los órganos internos del cuerpo se queman. Habitualmente, el prisionero salta hacia delante intentando liberarse de sus ataduras cuando recibe las primeras descargas. El cuerpo cambia de color, la carne se hincha e incluso a veces llega a arder. El preso puede llegar a defecar, orinar y vomitar sangre.

La muerte se produce por parada cardiaca y respiratoria. Los testigos de estos casos suelen comentar que se desprende del ejecutado un olor a carne quemada. Uno de los casos en los que este método ha despertado una mayor polémica fue el de Pedro Medina, ejecutado en Florida el 25 de marzo de 1997 con una silla eléctrica que estaba averiada, por lo que su cabeza ardió en llamas. Los tribunales de este Estado alegaron que las ejecuciones debían continuar pese a los repetidos fallos en su funcionamiento.

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Ni la muerte lenta y dolorosa servirá para modificar las leyes sobre pena de muerte

23 de mayo de 2014 | TEINTERESAES | Pena de muerte

La reciente ejecución fallida de un reo estadounidense en la prisión de Oklahoma ha puesto en tela de juicio la inyección letal y ha levantado, una vez más, la polémica en torno a la pena de muerte. Aunque la gobernadora del estado de Oklahoma, Mary Fallin, ha ordenado la apertura de una investigación para averiguar qué es lo que ocurrió para que Clayton Lockett tuviera una muerte lenta y dolorosa y haya paralizado una segunda ejecución durante al menos dos semanas, los expertos sostienen que es improbable que este incidente provoque un cambio significativo en la legislación sobre la pena capital en Estados Unidos.

Según ellos, aunque los tribunales podrían ordenar algún cambio en la manera en la que las inyecciones se administran, el procedimiento en sí es probable que se mantenga vigente. El Tribunal Supremo ya confirmó, según recoge el diario norteamericano ‘The Washington Post’, en 2008 la constitucionalidad de la inyección letal, aunque la decisión se tomó entre un jurado totalmente polarizado.

El profesor de Derecho de la Universidad de Notre Dame Richard Garnett, que trabajó en el departamento de Justicia de Estados Unidos cuando estaba dirigido por William H. Rehnquist, se muestra “escéptico” ante la posibilidad de que se derogue este sistema como método de ejecución. “No creo que (los tribunales) vayan a intervenir de una manera tan agresiva, lo han estado haciendo pero de forma sutil”.

Por su parte, el director ejecutivo del centro de información sobre pena de muerte de Washington, Richard Dieter, ha asegurado que los recientes acontecimientos en la prisión de Oklahoma han sido “repugnantes” pero que “es un problema que tiene solución”. Sin embargo, Dieter sostiene que es más probable que los detractores de la pena capital se centren en otro tipo de argumentos, como las condenas erróneas o el racismo en los corredores de la muerte.

Una de las razones en las que se basan los argumentos de estos expertos es la falta de respuesta que existe en otros estados, como en Texas, donde la próxima ejecución está programada para el 13 de mayo, y donde ningún alto cargo ha dado muestra de intentar paralizarla o retrasarla.

El profesor de la Universidad de Amherst, Austin Sarat, autor de un libro sobre la historia de las ejecuciones fallidas en Estados Unidos, sostiene que los incidentes de Oklahoma son una duda más para añadir a la reflexión acerca de cómo se ejecuta la pena capital. “Hay muchas dudas aún en torno a la pena de muerte. Esto sólo se añade a la pregunta que nos hacemos sobre si realmente necesitamos hacer esto”.

En este contexto, el secretario de prensa de la Casa Blanca, Jay Carney, indicaba este miércoles que Estados Unidos cuenta con “una norma fundamental” y es que “incluso cuando se justifica la pena de muerte, debe ser llevada a cabo sin crueldad”. “Creo que todo el mundo estará de acuerdo en que no ha sido este caso”.

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Missouri y Utah quieren recuperar el fusilamiento como método principal de ejecución

23 de mayo de 2014 | TEINTERESAES | Pena de muerte

La agónica ejecución, el pasado mes de abril, de un preso de Oklahoma tras haber utilizado una inyección letal que no funcionó como debía levantó de nuevo la polémica y el debate en torno a la pena de muerte en Estados Unidos.

No obstante, ya lo anunciaron los expertos entonces: ni la muerte lenta y dolorosa servirá para modificar las leyes sobre la pena de muerte. Aunque esta afirmación no fue tan acertada, ya que ahora, al menos cuatro estados buscan modificar sus normas sobre ejecución, pero no para reducirlas, precisamente.

Tennessee acaba de imponer la silla eléctrica como método de ejecución alternativa obligatorio. Lo que hasta ahora había sido una alternativa a la que sólo se recurría en caso de que el condenado lo pidiera expresamente, ha pasado a convertirse en una imposición: siempre que el Estado federal no sea capaz de ejecutar vía inyección letal, que es el método que se ejecuta por defecto, se podrá recurrir a la electrocución. Y el preso no tendrá ni voz ni voto.

Así responde Tennessee a un escenario muy habitual: el de la falta de fármacos necesarios para elaborar la inyección. Sin embargo, parece que la decisión del estado del sur ha tenido cierto efecto dominó, y otros tres estados se han sumado a estos esfuerzos por buscar alternativas para seguir ejecutando.

Wyoming y Utah quieren volver a fusilar

En lugar de plantearse la abolición de la pena de muerte, Wyoming, Utah y Missouri buscan reactivar antiguos métodos de ejecución, que ya no se llevaban a cabo.

Wyoming ha sido el último estado en considerar la vuelta al fusilamiento como método de ejecución, según explica ‘The Guardian’. Los diputados del estado de Wyoming ya han comenzado a redactar una nueva ley que tienen previsto introducir en la próxima sesión legislativa, para reintroducir las ejecuciones por fusilamiento.

La decisión de Wyoming de recuperar el fusilamiento es producto de su propia batalla por obtener los fármacos para elaborar la inyección letal. Hasta tal punto se ve Wyoming carente de productos farmacológicos que podría llegar a parecer una venganza por el boicot que le ha impuesto Europa.

Utah también está considerando resucitar la ejecución por fusilamiento, que fue su principal método hasta que fue derogada en 2004. Desde entonces, sirvió como método alternativo, una práctica a la que sólo se recurría en caso de que el propio condenado lo escogiera.

De hecho, Utah es el único estado del país que ha practicado la ejecución por fusilamiento en la edad moderna. Así se ejecutó a Ronnie Lee Gardner en 2010, el último preso que escogió morir por fusilamiento en Utah.

La cámara de gas podría volver a ser obligatoria en Missouri

La atroz ejecución de Clayton Lockett en Oklahoma sigue en la mente de muchos estadounidenses. El secretismo que ha tenido Missouri a la hora de hacer o, más bien, no hacer públicos los fármacos de la inyección letal con la que querían eliminar a Russel Bucklew este miércoles, 21 de mayo, ha paralizado su ejecución. La defensa de Bucklew cree que el hecho de no haber querido hacer públicos los medicamentos de los que estaba compuesta la inyección destinada a acabar con la vida de su cliente puede ser un indicio de que algo esconden.

Si se suma la “receta” de productos desconocidos a la enfermedad congénita que sufre el condenado, se puede llegar a creer que la inyección letal podría provocarle una “ejecución inhumana”.

“El secretismo que rodea a estos fármacos crea grandes riesgos. Estos riesgos aumentan de manera particular con la situación médica de mi cliente, pero también existen para cualquier condenado”, aseguraba la defensa.

Así, ahora se encuentra evaluando la posibilidad de recuperar la cámara de gas como método de ejecución por defecto. Un retroceso, si se tiene en cuenta que la mayor parte de los países que en algún momento ejecutaron sentencias capitales han ido aboliéndolas paulatinamente.

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Los presos de EEUU pasan 15 años de media en el corredor de la muerte

23 de mayo de 2014 | LAINFORMACION.COM | Pena de muerte

El tiempo que se pasan los presos esperando, agónicamente, a que llegue el día en que algún juez ha decidido eliminarles debe de ser insoportable, peor si se tiene en cuenta que puede llegar a los 15,8 años.

Según el último informe estadístico sobre pena capital, publicado este jueves por el Centro de Información sobre Pena de Muerte (CIPM) de Estados Unidos, el tiempo que pasa entre que un preso recibe su condena de muerte hasta que finalmente se ejecuta ha aumentado exponencialmente desde que se reinstauró la pena capital.

Según los datos, en 1977 esta media era de 136 meses, 11,3 años. En 2012, último año del que se han registrado las estadísticas, este tiempo era un tercio superior. De este mismo informe se extrae que el número de ejecuciones, por el contrario, se ha ido reduciendo con los años.

Durante los últimos 12 años ha tenido una tendencia descendente, salvo en casos puntuales con ascensos leves (como ocurrió en 2002, que hubo cinco ejecuciones más que el año anterior, o en 2009, cuando tuvo lugar la más grave, que aumentó en 15 ejecuciones), y 2012 se ha coronado como tercer año consecutivo en descenso.

El 90,7% de los condenados a muerte en EEUU no tienen estudios superiores

El informe del CIPM elabora todo un perfil de los ejecutados y los condenados a muerte en 2012, comparándolo con las estadísticas de todos los años desde 1977, cuando Estados Unidos recuperó la atroz ley que permitía la pena de muerte.

De todos los condenados y ejecutados, sólo un 0,9% eran menores de 19 años y el 4,6%, mayores de 65 años. Más de la mitad de los que reciben una condena a muerte tienen entre 40 y 54 años, concretamente, un 50,2%.

El nivel de estudios de los que acaban siendo ejecutados también es significativo: el 90,7% de los condenados no tienen estudios superiores. De todos ellos, el 13,3%  tienen sólo estudios hasta octavo curso, aunque el 42,5% sí han obtenido el diploma que acredita la secundaria.

Por otro lado, el 67,1% de los condenados a muerte son reincidentes, aunque con cargos por delitos menores; sólo el 8,6% habían sido condenados previamente por asesinato

Los presos en EEUU están 15 años de media en el corredor de la muerte

23 de mayo de 2014 | TEINTERESA.ES | Pena de muerte

El tiempo que se pasan los presos esperando, agónicamente, a que llegue el día en que algún juez ha decidido eliminarles debe de ser insoportable, peor si se tiene en cuenta que puede llegar a los 15,8 años.

Según el último informe estadístico sobre pena capital, publicado este jueves por el Centro de Información sobre Pena de Muerte (CIPM) de Estados Unidos, el tiempo que pasa entre que un preso recibe su condena de muerte hasta que finalmente se ejecuta ha aumentado exponencialmente desde que se reinstauró la pena capital.

Según los datos, en 1977 esta media era de 136 meses, 11,3 años. En 2012, último año del que se han registrado las estadísticas, este tiempo era un tercio superior. De este mismo informe se extrae que el número de ejecuciones, por el contrario, se ha ido reduciendo con los años.

Durante los últimos 12 años ha tenido una tendencia descendente, salvo en casos puntuales con ascensos leves (como ocurrió en 2002, que hubo cinco ejecuciones más que el año anterior, o en 2009, cuando tuvo lugar la más grave, que aumentó en 15 ejecuciones), y 2012 se ha coronado como tercer año consecutivo en descenso.

El 90,7% de los condenados a muerte en EEUU no tienen estudios superiores

El informe del CIPM elabora todo un perfil de los ejecutados y los condenados a muerte en 2012, comparándolo con las estadísticas de todos los años desde 1977, cuando Estados Unidos recuperó la atroz ley que permitía la pena de muerte.

De todos los condenados y ejecutados, sólo un 0,9% eran menores de 19 años y el 4,6%, mayores de 65 años. Más de la mitad de los que reciben una condena a muerte tienen entre 40 y 54 años, concretamente, un 50,2%.

El nivel de estudios de los que acaban siendo ejecutados también es significativo: el 90,7% de los condenados no tienen estudios superiores. De todos ellos, el 13,3%  tienen sólo estudios hasta octavo curso, aunque el 42,5% sí han obtenido el diploma que acredita la secundaria.

Por otro lado, el 67,1% de los condenados a muerte son reincidentes, aunque con cargos por delitos menores; sólo el 8,6% habían sido condenados previamente por asesinato.

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32 estados de los 50 de Estados Unidos aún permiten la pena de muerte

1 de mayo de 2014 | TEINTERESA.ES | Pena de muerte

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Alabama

La pena capital se puede ejecutar por inyección letal o, en caso de solicitarlo, vía electrocución. Lynda Lyon Block, de 54 años, fue la última ejecutada en silla eléctrica, el 10 de mayo de 2002. Se convirtió en la primera mujer ejecutada en todo el estado desde 1957, y la novena en todo el país desde que se restableciera la pena de muerte en 1976. El último ejecutado por inyección letal fue Andrey Reid Lockey, de 29 años, el 25 de julio de 2013.

Arizona

Tanto la inyección letal como la cámara de gas son métodos legales para ejecutar las sentencias de pena de muerte. En Arizona, el último ejecutado fue Robert Glen Jones Jr., de 43 años. Escogió, el pasado 23 de octubre de 2013, morir a través de inyección letal. No se conoce ningún preso que haya escogido el gas letal como ejecución desde 1992.

Arkansas

En Arkansas los métodos de ejecución permitidos son la inyección letal y la silla eléctrica. En junio de 2012, el Supremo declaró que la ley de ejecuciones era inconstitucional. En las últimas décadas, todas las ejecuciones han sido a través de inyección letal salvo John Edward Siwnder, el 18 de junio en 1990, que fue ejecutado. La última ejecución conocida fue la de Eric Randall Nance, de 45 años, el 28 de noviembre de 2005, condenado por violar y asesinar a una joven de 18 años en una carretera de Hot Springs. Desde entonces se impuso una moratoria y no se ha ejecutado a nadie más, aunque todavía hay 37 personas en el corredor de la muerte.

California

La inyección letal es el método de ejecución por defecto, pero se permite la cámara de gas si el reo lo pide expresamente. La última ejecución fue la de Clarence Ray Allen, el 17 de enero de 2006. La última vez que California recurrió a la cámara de gas para ejecutar a alguien fue en 1993, con el condenado David Edwin Mason, condenado por asesinar a cuatro ancianos en 1980.

Colorado

Sólo la inyección letal está permitida en el estado de Colorado para ejecutar las sentencias a muerte. Aunque desde 2007 está abolida ‘de facto’, sigue siendo legal en todo el estado. La última ejecución tuvo lugar el 13 de octubre de 1997. Garry Lee Davis fue condenado por secuestrar a su vecina, violarla y asesinarla a tiros con un rifle.

Delaware

En Delaware también se permite únicamente ejecutar a través de inyección letal. El último caso fue el de Shannon Johnson, de sólo 28 años, que fue ejecutado el 20 de abril de 2012.

Florida

Florida es otro de los estados cuyo único método de ejecución es la aplicación de la inyección letal. En este momento existe 396 presos que esperan ser ejecutados. Una lista larga teniendo en cuenta que la última ejecución fue la de Robert Eugene Hendrix, el 23 de abril de 2014.

Georgia

También el estado de Georgia aplica únicamente la inyección letal en condenas a muerte, sin posibilidad de escoger un método alternativo. Hasta 2001, la pena capital se ejecutaba a través de la electrocución. Sin embargo, David Loomis Cargill, fue el último reo ejecutado en la silla eléctrica el 10 de junio de 1998. Desde entonces, todas las penas de muerte se han llevado a cabo a través de la inyección letal. La última tuvo lugar el 21 de febrero de 2013 y el condenado era Andrew Allen Cook.

Idaho

Hasta 2009, el fusilamiento era el método habitual para ejecutar a los reos condenados a muerte. Desde entonces, sólo la inyección letal está permitida para las ejecuciones, salvo en casos excepcionales, en los que la inyección letal fuera impracticable. No obstante, el estado de Idaho no sólo no ha realizado ninguna ejecución por fusilamiento desde entonces sino que en los últimos 37 años sólo se ha ejecutado a tres personas, y todas ellas a través de inyección letal. Las dos últimas tuvieron lugar en 2011 y 2012, 17 años después de la anterior, en enero de 2994.

Indiana

Al igual que Idaho, la inyección letal no era el método habitual. Por defecto, el estado de Indiana aplicaba las sentencias de muerte con la silla eléctrica. Sin embargo, desde 1995 este método se sustituyó plenamente por la inyección letal. La última fue la de Matthew Wrinkles, en diciembre de 2009, condenado por asesinar a su mujer, a su cuñado y a la mujer de su cuñado en un brote de abstinencia, ya que el reo era adicto a la metanfetamina.

Kansas

Aunque la pena capital sigue siendo legal en el estado de Kansas, no se ejecuta ninguna desde 1965. James Latham y George York fueron las últimas dos personas ejecutadas en el estado, y aunque sólo fueron condenados por un asesinato, se les atribuían otros seis. Su historia la recogió Truman Capote en la conocida historia ‘A sangre fría’. Aunque el método actual de ejecución en Kansas es la inyección letal, ambos fueron ejecutados en la horca.

Kentucky

Desde que se restauró la pena capital en Estados Unidos en 1976, el estado de Kentucky sólo ha ejecutado a tres personas. En este estado existen dos métodos de ejecución, la inyección letal y la silla eléctrica. La última persona en ser ejecutada por electrocución fue Harold McQueen Jr., el 1 de julio de 1997, siendo además la única persona ejecutada por este método de forma involuntaria. La última ejecución con inyección letal tuvo lugar el 21 de noviembre de 2008.

Luisiana

En el estado de Luisiana sólo se puede aplicar la inyección letal, es el único método posible, aunque antes sí se utilizaba la silla eléctrica. Gerald Bordelon fue la última persona en ser ejecutada en Luisiana, el 7 de enero de 2010. La última vez que se aplicó la electrocución fue el 22 de julio de 1991.

Misisipi

También Misisipi tiene la inyección letal como único método de ejecución. El caso más reciente fue el de Gary Carl Simmons Jr., el 20 de junio de 2012. Anteriormente, Misisipi permitía la ejecución por gas letal. Este fue el método que acabó con la vida de Leo Edwards Jr. En 1989, cuando tuvo lugar el último caso de ejecución en cámara de gas.

Misuri

Aunque la ley permite ejecutar por dos vías, a través de la inyección letal o en la cámara de gas, todos los condenados han sido ejecutados por la primera. Un fallo judicial provocó una moratoria en 2007, por lo que entre este año y 2009 no tuvo lugar ninguna ejecución.  La última persona a la que se le ejecutó su condena fue William L. Rousan el 23 de abril de 2014.

Montana

Montana es otro de los estados que sólo permite una manera de ejecutar: la inyección letal. Desde que se impuso de nuevo la pena de muerte en 1976 sólo se ha ejecutado a tres personas. El último, el 11 de agosto de 2006, fue David Thomas Dawson, condenado por asesinato.

Nebraska

Nebraska permite la ejecución por dos vías: inyección letal y cámara de gas. No fue hasta 2008 cuando el estado decidió que la silla eléctrica era un método cruel e inusual, por lo que desde entonces se adoptó como método por defecto la inyección letal. Sin embargo, desde 1976 sólo tres personas han sido ejecutadas, siendo la última en diciembre de 1997.

Nevada

La primera ejecución registrada en Nevada fue por ahorcamiento. Sin embargo, en la actualidad sólo se permite la ejecución por inyección letal. Daryl Linnie Mack fue el último ejecutado, el 26 de abril de 2006.

New Hampshire

En New Hampshire las condenas a pena de muerte se aplican sólo para los reos que haya sido declarados culpables de un delito capital. Aunque no cuenta con cámara de gas, el estado de New Hampshire mantiene el ahorcamiento como método opcional a la ejecución por inyección letal, que es la que se impone por defecto. A pesar de que todavía es legal, el Supremo declaró la ejecución una ley inconstitucional, por lo que desde 1939 no se ha ejecutado a ninguna persona. Desde entonces, ocho personas han sido acusadas por delitos capitales, pero a ninguna se les ha aplicado la pena capital.

Carolina del Norte

La cámara de gas fue en su momento una opción para las ejecuciones en Carolina del Norte. Sin embargo, en la actualidad sólo se aplica la inyección letal. El último caso de ejecución fue el de Samuel Russel Flippen, el 18 de agosto de 2006.

Ohio

El estado de Ohio tiene actualmente a 139 personas en el corredor de la muerte, a esperas de ser ejecutada. El único método de ejecución en este estado es el de la inyección letal y el último caso es relativamente reciente: el 16 de enero de 2014.

Oklahoma

Oklahoma es el estado donde ha tenido lugar el caso de Clayton Lockett. En esta estado el método por defecto para las ejecuciones es el de la inyección letal, sin embargo, se puede optar por la muerte por electrocución. En caso de que ambas sean declaradas inconstitucionales, el fusilamiento es una tercera opción permitida en Oklahoma. El último caso ha sido el más reciente, precisamente el de Lockett, el 29 de abril de 2014.

Oregón

Sólo la inyección letal está permitida en el estado de Oregón. En 2011, el gobernador anunció una moratoria en la ley, aunque en realidad no se había aplicado la pena capital desde 1997, cuando tuvo lugar el último caso. Sólo dos personas han sido ejecutadas desde que se legalizó de nuevo la pena capital.

Pensilvania

El estado de Pensilvania también es otro de los que sólo aplica la inyección letal en sus penas capitales. Sólo ha habido tres casos hasta el momento, y el último tuvo lugar el 6 de julio de 1999, el de Gary M. Heidnik.

Carolina del Sur

La silla eléctrica es una alternativa en la pena capital en el estado de Carolina del Sur, aunque no se aplica desde 1991, cuando fue ejecutado Donald Henry Gaskins. Desde entonces todas las ejecuciones se han hecho a través de la inyección letal, siendo la última la de Jeffrey Brian Motts el 6 de mayo de 2011.

Dakota del Sur

En 1979 se aprobó el último estatuto sobre pena capital en Dakota del Sur, donde sólo se permiten las ejecuciones por inyección letal. Sin embargo, no se ha ejecutado ninguna desde entonces.

Tennessee

También en Tennessee la silla eléctrica es una opción alternativa al método de la inyección letal, y una de las seis últimas personas condenadas a pena capital decidió escogerla. Fue Daryl Holton, el 12 de septiembre de 2007. Dos años después tenía lugar al última ejecución por inyección letal, la de Cecil Johnson.

Texas

Sólo la inyección letal se permite en el estado de Texas, aunque hasta 1964 se permitía la silla eléctrica. El último ejecutado desde entonces fue un hispánico, José Luis Villegas, hace apenas dos semanas, el 16 de abril de 2014. Sólo en el mes de abril han tenido lugar tres ejecuciones en Texas.

Utah

Desde 1850 al menos 50 personas han sido ejecutadas en Utah. Actualmente, sólo se pueden ejecutar las penas capitales a través de la inyección letal, aunque se permite el fusilamiento si se declarara inconstitucional. El último caso tuvo lugar en 2010, el 18 de junio, cuando fue ejecutado Ronnie Lee Gardner.

Virginia

En Virginia la inyección letal es el método de ejecución por defecto, pero si el reo lo desea se puede aplicar la electrocución. Precisamente el último ejecutado, Robert Charles Gleason Jr., fue ejecutado en la silla eléctrica el 16 de enero de 2013.

Washington

En Washington sigue siendo el ahorcamiento una opción a la inyección letal. En la actualidad al menos nueve personas siguen en el corredor de la muerte esperando a ser ejecutados, y la última ejecución tuvo lugar el 10 de septiembre de 2010. Fue Cal Coburn Brown, que fue ejecutado a través de inyección letal. Salvo este y los dos anteriores, todos los reos han sido ejecutados por ahorcamiento.

Wyoming

Si la inyección letal, método por defecto para las ejecuciones del estado de Wyoming, fuera decretada inconstitucional, los reos podrían ser ejecutados en la cámara de gas, la alternativa en este estado. Sin embargo, desde que se restauró la pena de muerte en Estados Unidos, sólo Mark Hopkinson ha sido ejecutado, en 1992, por asesinato.

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La silla eléctrica sigue siendo la alternativa a la inyección letal en ocho estados de EEUU

30 de abril de 2014 | TEINTERESAES | Pena de muerte

Este miércoles se ha levantado la polémica de nuevo en torno a la pena de muerte después de que se detuviera la ejecución de un estadounidense, Clayton Lockett, en Oklahoma. Esta fue suspendida después de que el anterior preso al que se le quiso ejecutar sufriera una muerte agónica debido al uso de un nuevo componente de la inyección letal.

Hasta 2010, la mayor parte de los estados han utilizado para elaborar la inyección letal una mezcla de tres fármacos: un anestésico, un agente paralizante y cloruro de potasio, que es el componente que finalmente provoca que se detenga el corazón y cause la muerte.

Sin embargo, muchos estados han adoptado nuevos métodos, como por ejemplo, optar por un único medicamento. Entre estos se encuentran diferentes dosis letales de sedantes como el penobarbital, un barbitúrico que se utiliza en algunos países para realizar eutanasias; o dosis mortales de anestésicos, como el propofol; aunque también se ha recurrido a combinar dos fármacos diferentes, principalmente con el midazolam, una benzodiacepina utilizada como ansiolítico.

Durante los últimos años los diferentes estados han estado utilizando combinaciones diferentes para obtener sus inyecciones letales, aunque muchos todavía no las han utilizado. Es complicado acceder a las farmacéuticas a las que compran los componentes e incluso conocer las cantidades de compuestos que llevan las inyecciones letales, ya que son diferentes en cada estado.

El compuesto que se utilizó en la ejecución de Clayton Lockett seguía el protocolo inicial y estaba compuesto por tres productos: el sedante, el anestésico y el cloruro de potasio. Sin embargo, la mezcla era la primera vez que se utilizaba. Pocos minutos después inyectarle el componente, Lockett empezó a temblar y a agitar los brazos desde la mesa de ejecución. Murió una hora después de un ataque al corazón. Ahora la investigación se centra en conocer qué compuesto o qué cantidad fue la que falló.

¿Cuál es la alternativa a la inyección letal?

El garrote vil, la decapitación, la muerte en la hoguera… muchos tipos de ejecuciones han pasado a la historia, en Estados Unidos y en algunos otros países. Pero como alternativa a la inyección letal, definida por el doctor David Nicholl como la más cruel de las ejecuciones, Estados Unidos sigue contando con la silla eléctrica.

Aunque sólo como alternativa, algunos estados como Alabama, Florida, Carolina del Sur, Tenessee o Virginia siguen teniendo este tipo de ejecución, más costosa y menos práctica, aunque rara vez se escoge esta medida. Una de las últimas ejecuciones en silla eléctrica conocidas tuvo lugar en el estado de Virginia la de Robert Gleason, en enero de 2013, condenado por asesinar a dos compañeros de prisión en 2007 y en 2009.

Tennessee también vivió en 2007 una ejecución en silla eléctrica, cuando Daryl Holton, de 45 años, prefirió este método a la inyección letal. Fue la primera ejecución en la silla en 47 años.

Silla eléctrica obligatoria

El pasado mes de febrero, el Senado del estado de Virginia propuso el uso obligatorio de la silla eléctrica como método de ejecución de la pena de muerte en caso de que no queden dosis de inyecciones letales. Virginia es uno de los países que más ejecuciones por electrocución ha vivido en los últimos años. De hecho, tres de las últimas seis se han hecho siguiendo este método.

La falta de componentes para realizar las inyecciones es el principal problema al que se enfrentan en las prisiones estadounidenses a la hora de preparar las ejecuciones. La principal empresa estadounidense que fabricaba el anestésico detuvo su producción hace ahora tres años y poco después, la Comisión Europea prohibió la exportación de componentes que pudieran ser utilizados para aplicar la pena capital.

En medio de este escenario con problemas de adquisición de productos, algunos estados han decidido buscar fórmulas alternativas. Entre ellas está la opción de los estados de Wyoming, Misuri o Arizona, que también tienen entre sus alternativas el recurso a la cámara de gas. Misuri, por su parte, también ha propuesto el pelotón de fusilamiento como método menos inhumano y más económico. Mientras, la mayoría de los estados mueven cielo y tierra para adquirir los productos necesarios para elaborar sus inyecciones. Quizás haya sido esa una de las razones por las que la inyección de Lockett le provocó una muerte tan lenta y dolorosa.

 

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