La decisión de Al Maliki de no incluir a los suníes en su gobierno le salió cara

17 de junio de 2014  | TEINTERESAESTerrorismo

El conflicto de Irak no ha sido consecuencia única de los errores de un solo bando. Estados Unidos invadió un país para intervenir en una guerra que no era suya en 2003, y en 2011 abandonó un conflicto que creyó acabado, pero Bagdad también debe entonar el mea culpa y admitir que el nuevo conflicto tiene, en gran parte, una marca del gobierno de Nuri al Maliki.

La escalada de violencia por parte del Estado Islámico de Irak y Siria (ISIS), la facción de Al Qaeda que intenta tomar el control de gran parte del país —y del país vecino, Siria, donde lucha en el bando rebelde para derrocar al régimen de Bashar al Assad— podía haberse previsto, ciertamente, y el primer ministro, Nuri al Maliki, podría haber reaccionado antes, podría haber pensado que su modo de gobierno podría desencadenar en un conflicto posterior. No obstante, una vez hecho el daño, Al Maliki también ha tenido cierto margen de maniobra que no ha sabido aprovechar.

El primer error de Al Maliki fue presentarse a sí mismo como un hombre que intentó mantener unidos a los iraquíes. La realidad lejos está de reflejar un país plural e inclusivo donde los diferentes colectivos minoritarios hayan visto el apoyo de su Gobierno. Al Maliki no supo acercarse a las comunidades suníes ni a las del Kurdistán iraquí.

No sólo no supo acercarse sino que además, dejó claro que en su gabinete, no tenían nada que hacer: los chiíes serían quienes mandarían en el país. Los conflictos con los suníes no son, ni de lejos, de extrañar dado el carácter autoritario que se le ha atribuido al primer ministro por parte de quienes no forman parte de su Gobierno.

Aunque la politización dentro del gabinete es más habitual —aunque no excusable, dado que el compromiso de Irak era, precisamente, con un Gobierno plural—, otro de los errores del ‘premier’ fue el proceso de chiización que vivió el Ejército.

almaliki

Durante más de cinco años, Al Maliki y sus ministros han convertido las Fuerzas Armadas en un Ejército puramente suní, pensando en la seguridad de Bagdad y de su régimen más que en la seguridad del propio país. Así, ha ido reemplazando efectivos suníes y kurdos para convertir a su Ejército en una fuerza única y exclusivamente suní y así, aliviar sus temores irracionales de sufrir un golpe militar. Razón por la cual se puede comprender el descontento de la comunidad suní.

Ahora, una vez hecho el daño y viendo cómo el ISIS avanza irrefrenablemente hacia la capital, su principal error ha sido no reaccionar y preocuparse, una vez más, por sus Fuerzas Armadas en lugar de por la seguridad de su país. Su principal medida ha sido comenzar un proceso de reclutamiento de soldados para remplazar a los caídos en manos de los yihadistas y a los que desertaron frente a la llegada de éstos, en lugar de preocuparse por unir al colectivo chií, al suní y al kurdo por una causa común, la de acabar con el ISIS.

En este contexto, la única solución que podría salvar a Irak de una nueva guerra —si se puede decir que ahora ya no están en guerra— y la única esperanza de acabar con esta crisis es, en opinión de ‘The Washington Post‘, dar la vuelta a la tortilla y presentar un gobierno más inclusivo, donde suníes y kurdos tengan cabida.

La insistencia del Gobierno de Al Maliki en mantener los privilegios y una predominancia chií, acompañada de la represión a los suníes,ha creado el perfecto caldo de cultivo para el nacimiento (¡y la expansión!) del ISIS. Ningún poder militar, ni siquiera el de Estados Unidos, podría compensar una gobernanza tan mala como la de Al Maliki que, unido a la debilidad de las instituciones, han permitido que el país se vea ahora atacado por la amenaza del ISIS.

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Obama, culpable de la crisis de Irak por haber retirado sus tropas

17 de junio de 2014 | | TEINTERESAESTerrorismo

Cuando Barack Obama pudo retirar a sus tropas de Irak aseguraba, orgulloso, que dejaba un país tranquilo con cierta estabilidad detrás de él. Después de una invasión que duró siete años y cuyo fin se convirtió en principal objetivo del presidente de Estados Unidos, Washington creía ciertamente que dejaba detrás un país estable, capaz de sobrevivir de forma pacífica. Y creía, ciertamente, que no había ninguna duda de ello. Ahora empiezan a surgir esas dudas.

La escalada de violencia en Irak ha provocado que el mundo entero se pregunte qué es lo que ha ocurrido para llegar al punto al que ha llegado el país, con un Estado Islámico de Irak y Siria (ISIS) a sólo 60 kilómetros de las puertas de Bagdad después de haber tomado, entre otras, la segunda ciudad principal del país, Mosul; un país un Ejército iraquí lleno de desertores que huyen al ver acercarse a los combatientes y a una comunidad internacional instalada en el debate sobre la respuesta, pero sin respuestas.

Aunque para la izquierda, la culpa de la situación en Irak fue del presidente George Bush, que dirigió la invasión en 2003, al ordenar la muerte de Saddam Hussein, la mayor parte de los medios estadounidenses se centran en la parte de culpa de Barack Obama.

La retirada de tropas de territorio iraquí parece no haber tenido el efecto deseado de mantener un estado estable, pacífico y tranquilo y ahora Obama se enfrenta a aquellos que le señalan como el culpable, por haber querido llevar a fin su deseo de sacar al país de una guerra que no era suya.

obama

Esa es la razón por la que Richard Cohen, de ‘The Washington Post’, explica que el principal error del presidente de Estados unidos fue que, durante los cinco años que pasaron desde la retirada de tropas de Bagdad hasta el comienzo de la nueva guerra de Irak dirigida, principalmente, por el ISIS, Obama ha basado su política exterior en cómo piensa el mundo que debía operar, más que en la pura realidad. Según Cohen, Oba,a estaba en un mundo en el que el recurso a la guerra había ido disminuyendo y Estaods Unidos podría, sin gran riesgos, reducir radicalmente el tamaño de sus fuerzas armadas.

Y aquí llega el principal error de Obama, el que señalan numerosos columnistas y expertos: la retirada de tropas que, según Cohen, fue fruto de su política exterior ficticia.

Aunque al final se llega a la misma conclusión, Eugene Robinson, también de ‘The Washington Post’ considera que la decisión de retirar sus tropas viene del exceso de confianza en sus propias Fuerzas Armadas. Según Robinson, Obama compró la idea de que el incremento en el número de soldados desplegados en Irak había “curado milagrosamente” las antiguas divisiones que azotaban al Gobierno iraquí y que había conseguido el tan ansiado sueño de una democracia pluralista para el país que ahora está en conflicto.

Así, tras haber negociado la retirada de soldados de terreno iraquí,hicieron falta cinco años para que Estados Unidos se diera cuenta de que Al Maliki había enviado continuamente un mensaje poco pluralista a los suníes y a los kurdos: el mensaje de que en Irak, los que mandan son los chiíes. Aunque los kurdos parecen haber avanzado más en sus objetivos que, según muchos expertos podrían verse cumplidos en no más de una década, los suníes han optado por la vía más sangrienta.

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La prensa de EEUU habla de una nueva invasión a Irak… sin solución a largo plazo

17 de junio de 2014 | | TEINTERESAESTerrorismo

El avance del Estado Islámico de Irak y Siria (ISIS) hacia la capital de Irak ha puesto en jaque al Gobierno de Barack Obama quien, además, ha salido mal parado en la guerra de señalar al culpable de la situaciónactual.

El avispero de Irak, la postura del primer ministro Nuri al Maliki, la ubicación geográfica del país, fronterizo con Siria… todas las variables han provocado que ahora el presidente de Estados Unidos tenga que tomar una de las decisiones más difíciles de su legislatura en materia de política exterior: ¿cuál debe ser la respuesta al avance de los extremistas en Irak?

Los medios de todo el mundo han saltado a dar sus opiniones y, aunque muchos coinciden en que la culpa de la actual crisis que vive el país es culpa de la retirada de tropas que llevó a cabo Obama en 2011, no todos proponen la invasión como respuesta. Aunque algunos sí la dejan caer.

Roger Cohen, corresponsal durante más de una década para ‘The New York Times’ y actual columnista de Internacional para el periódico estadounidense hace todo un repaso, igual que el resto de medios, por la historia reciente de un país que una vez se convirtió en un avispero para Estados Unidos y que, otra vez parece tomar la misma forma.

En medio de una crisis de un país que, según Cohen está en un momento de implosión, algo que no debe extrañar es que en la próxima década, podamos vivir la creación de un estado kurdo independiente, dadas las circunstancias del país.

En referencia al conflicto que ha generado el avance suní en el país, Cohen va más allá de adonde llegan la mayor parte de los medios y no culpa tanto a Estados Unidos de la situación de Irak, ni de la actual ni de la guerra de 2003, ya que asegura que antes de su desafortunada invasión, el país ya estaba desmembrado. Aunque no le quita totalmente su reponsabilidad, ya que Washington sí estuvo detrás de algo que ahora afecta seriamente al país: no había Al Qaeda en el Irak de Saddam Husein, fue Estados Unidos el que lo hizo crecer después de la invasión.

Pero más allá de eso, Cohen asegura que tanto Irak como Siria ya estaban podridos hasta la médula, maduros para una desintegración como la del imperio otomano un siglo antes, enfermos por el culto a la personalidad de dirigentes autócratas… en un estado que él mismo ha definido como de composición pospuesta. Los suníes en Irak y los alawitas en Siria, ambas minorías, creían y creen que tienen el irreversible derecho a gobernar. Y no lo tienen, según él.

Por ello, Cohen sostiene que Obama sí debe utilizar su fuerza militar para dirigir la retirada de los fanáticos del ISIS. Si los yihadistas consolidan su posición, su retroceso se hará notar tanto en Europa como en Estados Unidos. Esta acción no resolverá los problemas de Irak, ni tampoco los de la región. Pero la alternativa es mucho peor: supondrá traicionar los miles de vidas de estadounidenses que se han perdido desde 2001 y los millones de personas en Oriente Próximo que creían que la Edad Media había acabado.

Una nueva invasión, un final repetido

Según Aaron David Miller, de la CNN, todas las circunstancias que rodean al conflicto de Irak dibujan un escenario con un problema de dimensiones extraordinarias, que no se puede solucionar sin unaestrategia seria y sostenida, que cuente con un componente militar, antiterrorista, político y económico.

No sólo esto sino que, además, debe movilizarse a la comunidad internacional. Todo esto es difícil visualizarlo sin que Estados Unidos se involucre en una guerra de la que Barack Obama quiso salir, hace ya tres años, y frente a la que se mantiene reacio a volver a entrar.

Quizás lo necesario sería dedicar todos los esfuerzos en organizar esta estrategia: los ataques aéreos, incluso aunque se realicen habiendo comprobado la ubicación y las coordenadas de los islamistas del ISIS, deberán sucederse continuamente en el tiempo. El ejército iraquí necesitará más entrenamiento por parte del Gobierno estadounidense, con la asesoría en el campo para instruir en el uso de equipo militar altamente sofisticado. Y a pesar de todo esto, es probable que el ISIS sea capaz de asegurarse diferentes enclaves en Irak.

Esto parece que nos devuelve a la guerra de Irak, que no tuvo un final feliz. Repetirlo acabará igual. No obstante, David Miller se dirige al presidente de Estados Unidos asegurando que quizás no tenga otra opción más que dejarse arrastrar de nuevo a Irak con ataques militares. Aunque pueda parecer lo contrario, David Miller no es favorable a la nueva invasión de Irak, aunque sus palabras indican que, de nuevo, Estados Unidos vuelve a encontrarse en una encrucijada cuyo final parece, por el momento, poco esperanzador.

Quizás esto tenga algún resultado a corto plazo, aunque no a largo plazo: los chiíes triunfalistas, los infelices suníes, la influencia de Irán y el separatismo kurdo garantiza que a largo plazo, no se solucione el problema de Irak, que vuelve a convertirse en un avispero para Estados Unidos.

Una invasión, acompañada del poder de la comunidad kurda iraquí

Que la comunidad kurda salió la mejor parada de la invasión de Estados Unidos a Irak en 2003 es algo en lo que coinciden muchos columnistas estadounidenses. También en que para solucionar la crisis actual de Irak hay que tener en cuenta a la comunidad kurda y no olvidarse de su poder, así como reconocer su pragmatismo y sentido de la unidad.

Por eso también otro columnnista de ‘The New York Times’, Michael Knights en este caso, especialista en cuestiones de Seguridad en Irak, Irán y los países del Golfo pérsico, insiste en la respuesta de Estados Unidos, aunque en su opinión, coordinada con otra estrategia.

Así, Knights explica cómo el colapso del Ejército iraquí ha adquirido proporciones históricas, perdiendo gran parte de sus 250 batallones de combate mientras ha dejado de tener acceso a casi todos sus vehículos y equipamientos. En un momento en que la cuarta parte de las fuerzas iraquíes están fuera de juego durante, al menos, varios meses… una respuesta es necesaria para detener el impulso que ha tomado el ISIS.

De este modo, Knighs habla de una nueva invasión, aunque en sus palabras, tampoco es el 100% de la respuesta, sino que “un ataque militar de Estados unidos podría ser una opción”, aunque debería ir acompañado de una entrega de poder a los kurdos iraquíes, que poseen las únicas fuerzas armadas intactas capaces de resistir al ISIS en el norte del país.

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El embajador iraquí advierte a Obama de que en Irak se enfrenta a 1.000 Bin Laden

17 de junio de 2014 | | TEINTERESAESTerrorismo

Ayuda. Es lo único que pide el embajador iraquí en Estados Unidos a Barack Obama. Mientras el gabinete del presidente se reúne con el Consejo de Seguridad Nacional para evaluar cuál será la respuesta en los próximos días al imparable avance de los yihadistas del Estado Islámico de Irak y Siria (ISIS) en Irak, el embajador pide ayuda, y la pide ya.

Lukman Faily ha hecho un llamamiento para que Washington ayude más en la lucha contra los extremistas suníes que, desde su punto de vista, suponen una gran amenaza para el mundo entero. “Lo que vivisteis en Afganistán, con un Bin Laden… (en Irak) tendréis miles de ellos (…). Esa es la situación en Irak”, advierte en declaraciones a la CNN.

El Gobierno de Obama lucha para evitar un final impensable para Irak: que se ponga fin al país tal y como se conoce para convertirlo en un pequeño estado con grandes regiones tanto del país como de Siria controladas por la poderosa rama de Al Qaeda.

El ISIS avanza sin pausa: Mosul, Kirkut, Suleiman Bek… Y este lunes, Tal Afar, aunque ahora el Ejército iraquí asegura haber conseguido retomar el control de la localidad donde al menos una decena de civiles aparecieron ejecutados por los extremistas del ISIS. Ahora, los combatientes miran hacia Baquba, a sólo 60 kilómetros de Bagdad.

Bagdad será para ellos” su joya de la corona, asegura Faily, “pero no vamos a permitir que esto ocurra”, asegura. Mientras el gobierno estadounidense se sienta a debatir cuál será la respuesta, incluso hasta el punto de llegar a sentarse con su archienemigo Irán para valorar cierta colaboración a la hora de contener la violencia extremista en Irak; mientras Barack Obama ha preferido reforzar su presencia en el golfo pérsico en lugar de enviar soldados a suelo iraquí, el embajador pide ayuda.

“Lo que estamos diciendo es que no se puede esperar hasta mañana. Hay que tomar una decisión, ya habría que haberla tomado ayer”, asegura. “Ya habíamos dicho antes que necesitamos reforzar nuestro Ejército con aviones de combate y helicópteros apache (…) y el Gobierno ahora entiende nuestra urgencia”.

“Damos la bienvenida a las discusiones”, asegura, “pero tenemos que tener claro que la inmediata amenaza (que supone el ISIS) no permitirá un largo debate”.

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