El ‘annus horribilis’ de Hollande y la caída de su popularidad se convierten en cómic

4 de julio de 2014 | LAINFORMACION.COM | Internacional

Moi, président. Hasta aquí todo va bien. El presidente de la República gala cae en picado desde el cielo hasta el patio del Elíseo parisino, con un gesto de resignación. Así se refleja la imagen de Hollande en el nuevo cómic que Marie-Eve Malouines, jefa de Política en el portal France Info, ha publicado sobre el annus horribilis del presidente.

El titular escogido recuerda al España va bien de José María Aznar y, en realidad, haberlo escogido tiene un sentido. Malouines decidió titular así a su obra maestra, ya que la frase en cuestión es la cantinela que François Hollande utilizó en campaña contra Nicolas Sarkozy en, al menos, 15 ocasiones. Una campaña que le valió para ganarse el apoyo de los franceses y arrebatarle la jefatura del Estado en 2012.

Aunque por aquel entonces se hizo con más de la mitad de los votos, el mandatario ha ido perdiendo fuelle según avanza su mandato y se ha convertido en el presidente peor valorado desde la creación de la V República, en 1958. Hasta un 18% llegó a caer su índice de aprobación, un mínimo histórico. Eso sí, en el mes de junio Hollande ha conseguido recuperar cinco puntos de popularidad y se ha hecho con la simpatía de algo menos de uno de cada cuatro franceses.

Según el último sondeo de Ifop, difundido por la revista Paris Match, ha conseguido el 23% de aprobación en una encuesta que confirma su progresión. Y “sólo” es el 76% de los franceses el que desaprueba su gestión, frente al 81% del mes anterior. No obstante, aunque haya

“Es verdad que ha tenido un año horrible“, explicó a la agencia Efe Malouines, autora de esta serie de cómics, cuya nueva edición salió en mayo, después de la publicación en 2013 de Moi, président: ma vie quotidienneLa idea de Malouines es sacar una edición nueva cada año durante sus cinco años de mandato.

El álbum arranca con una reunión de Exteriores y Defensa en la sede presidencial en enero de 2013, antes de que Hollande ordenara la intervención militar francesa en Malí con el objetivo de frenar el avance de los islamistas hacia la capital.

comic

Los generales que le rodean acatan sus decisiones, como no podía ser de otra manera, aunque el carácter del jefe del Estado no desata su entusiasmo. En un bocadillo, dos hombres dibujan la que será la personalidad de Hollande durante 64 páginas a color y editadas por Jungle: “Es amable, pero el traje le viene muy grande“, murmuran.

“Es menos indeciso de lo que parece”, apunta Malouines, que tras escribir varios libros y biografías sobre personalidades de la política francesa, como Ségolène Royal, Sarkozy o el propio Hollande, abrazó el proyecto de publicar una serie de cómic sobre el socialista, a quien conoce personalmente y le ha enviado una copia.

Como compañero de viaje ha elegido a Faro, ilustrador casado con una española que hace diez años se trasladó al país vecino y que reside en la madrileña Azuqueca de Henares, desde donde trabaja para publicaciones francesas, especialmente deportivas, como L’Équipe o France Football.

“Me lancé a ello sin saber muy bien a dónde iba. Poco a poco me di cuenta de que Hollande no tenía nada que envidiar a otros como Sarkozy“, a priori más caricaturesco, dice. “Hollande tiene varias facetas. Por una parte es dubitativo, tranquilo, blando… Quería transcribir eso, pero también que es capaz de tomar decisiones (…). No habría llegado donde está si fuera tan blandito. Quería mostrar que tiene carácter“, agrega.

El cómic aborda los temas que han marcado el annus horribilis de Hollande, aconsejado siempre por los fantasmas de dos difuntos socialistas, el presidente Mitterrand y su primer ministro Pierre Bérégovoy, hasta los días previos a la debacle socialista en las municipales del pasado mes de marzo.

Escándalos políticos… y privados

Sus páginas recorren el escándalo del ministro de Hacienda con una cuenta secreta en Suiza, la sonada deportación de Leonarda, una niña gitana sacada de autobús escolar para ser deportada a Kosovo, o su borrascosa relación los socios ecologistas del Gobierno.

Pero, sobre todo, se explaya sobre su relación con la entonces primera dama, Valérie Trierweiler, y su lío de faldas con la actriz Julie Gayet, a quien veía en París camuflado con un casco de moto en el número 20 de la ya célebre calle del Circo, y cuyo romance destapó un reportaje fotográfico.

“Valérie es alguien que sufre, que no se siente bien en una vida de primera dama que quería vivir“, resume Malouines sobre una mujer ilustrada con un temperamento siniestro y obsesionada por su imagen pública, sello de Faro.

“Yo puse el punto de exageración porque el cómic merece un poco de caricatura”, que la retrata entre sospechas de una infidelidad forjada en encuentros furtivos que antes de ser pública ya exasperaba al entonces ministro del Interior y actual jefe del Ejecutivo, Manuel Valls.

Aquel affaire político-sentimental parecía la cumbre del calvario público de Hollande aunque… “en política siempre se puede caer más”, avisa Malouines, a quien le quedan tres volúmenes por escribir.

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