España consigue recuperar superficie forestal, pero sigue sin evitar incendios

25 de junio de 2014 | LAINFORMACION.COM | Medio Ambiente

No es que España no dedique esfuerzos a la restauración de los bosques que han sufrido incendios, sino que lo hace de manera inadecuada. La coordinadora de restauración forestal del Fondo Mundial de la Naturaleza (WWF), Diana Colomina, ha explicado a lainformacion.com cuáles son los objetivos de su ONG en materia de prevención de incendios y posterior restauración.

Después de la presentación del informe Los bosques después del fuego, que ha tenido lugar este miércoles, Colomina ha explicado que la finalidad de presentar este informe es, principalmente, dar a conocer la labor y la necesidad de los procesos de restauración en bosques que han sufrido incendios. “Se habla mucho de extinción, un poco menos de prevención pero no se menciona nunca la reforestación”, lamenta Colomina, que insiste en que es la única manera de hacer que los bosques sean más resistentes a futuros incendios.

Diana Colomina, coordinadora de Restauración Forestal de WWF

Esta misma semana se ha presentado la campaña contra incendios de 2014, con un presupuesto para prevención y extinción similar al de 2013… ¿Pero qué ocurre con el de restauración? Colomina ha denunciado cómo el Gobierno se olvida de esta importante parte del mantenimiento de los bosques y asegura que “ni en 2010 ni en 2011 se destinó un solo euro a la restauración”.

No obstante, después de la oleada de incendios de 2012, que lo convirtió en el año más dramático de la última década, la partida presupuestaria para recuperación alcanzó los 16 millones de euros, casi el doble de lo que se suele destinar anualmente, si se destina.

Si quisiéramos saber cuál de las comunidades autónomas ha tenido más éxito en restaurar terreno forestal, Colomina lamenta que no podamos hacerlo, debido, principalmente, a “la escasa información”. “Hemos pedido a las CCAA datos acerca de esto, pero no pudimos acceder a ningún tipo de información”. Así, es muy difícil evaluar hasta dónde han llegado los daños y si existen terrenos que se hayan recuperado.

Este es el principal problema de España en materia de incendios, que no existe una política estricta en materia de recuperación forestal. No obstante, uno de los logros sí ha sido el de las repoblaciones: España ha actuado sobre más de dos millones de hectáreas entre 1992 y 2013. Pero frente a este dato se encuentran otros dos más negativos. Por un lado, “los nuevos bosques suponen material idóneo para alimentar los incendios del futuro” y, por el otro, en este mismo período se han quemado 2,7 millones de hectáreas. “Está claro que el fuego va más rápido que la recuperación”, asegura.

La reforma de la Ley de Montes no bastará

En este sentido, Colomina insta a las administraciones a seguir algunas de sus recomendaciones, como la de modificación de los modelos forestales. En esta línea se expresó la ministra de Agricultura esta semana en referencia a la reforma de la Ley de Montes, que prevé medidas en este sentido. No obstante, Colomina asegura que “esta reforma no resuelve el problema de raíz”. “Tiene algunas medidas buenas, como el impulso de medidas, como el asociacionismo para gestionar territorios privados, pero tiene que impulsar políticas a gran escala”, y no lo hace.

‘Los bosques después del fuego’, informe de sobre restauración forestal de WWF

Además, esta reforma prevé “la eliminación del órgano de participación pública” que fomenta la coordinación entre las comunidades autónomas y el Gobierno central, algo que es claramente perjudicial para la gestión de incendios.

Asimismo, Colomina advierte de que no sólo hay que centrarse en la restauración, sino también en el seguimiento y evaluación de las estrategias que se han llevado a cabo para valorar su eficacia.

Estados Unidos nos lleva 40 años de ventaja

La coordinadora de WWF ha insistido en la necesidad de impulsar políticas a gran escala y, entre ellas, la creación de grupos multidisciplinares en los que colaboren investigadores y técnicos que estudien los proyectos de restauración forestal. Aunque en España se ha conseguido llevar a cabo algún proyecto con este modelo, quien va a la cabeza en este sentido es Estados Unidos.

“Siempre van por delante”, asegura. “En Estados Unidos tienen equipos multidisciplinares de técnicos y científicos que evalúan este tipo de proyectos”, explica, en referencia a las Brigadas de Identificación Rápida de Daños, creada en el país en la década de los setenta. Más de 40 años de ventaja. Estas brigadas, además, están trabajando todo el año y no son equipos que se formen ad hoc para casos concretos.

Un gasto insignificante a corto plazo, una gran inversión a largo

A propósito del caso de Estados Unidos, Colomina ha explicado que en España tenemos alguno similar. En concreto, se refiere a la estrategia que lanzó el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente (Magrama) en colaboración con el Centro de Estudios Ambientales del Mediterráneo: un protocolo de evaluación y gestión de montes quemados en el que los equipos multidisciplinares evalúan el impacto ecológico de los incendios, logran identificar las zonas vulnerables y establecen recomendaciones de actuación a corto y largo plazo.

Este protocolo fue el que se siguió en el grave incendio de Cortes de Pallàs y Andilla, en la  Comunitat Valenciana en 2012, un fuego que arrasó más de 50.000 hectáreas de terreno arbolado. Esta estrategia costó a las arcas públicas 30.000 euros, una cantidad insignificante si se tiene en cuenta que los proyectos de restauración tienen un coste de cerca de 3.000 euros por cada hectárea quemada.

WWF denuncia la falta de efectividad en prevención de incendios a largo plazo

La campaña contra incendios ha comenzado ya en la mayor parte de España. Este año, la preocupación se ha centrado en la zona del Levante, debido a la sequía que ha sufrido la comunidad y las altas temperaturas que se esperan para este verano. La ministra de Agricultura, Isabel García Tejerina, presentaba este martes un presupuesto para extinción y prevención de incendios similar al de 2013, de 79 millones.

Reforestación de la Serra de Tramuntana

Sin embargo, la campaña contra incendios tiene otro eje, además de la extinción y la prevención: la recuperación forestal, que si se hace correctamente, puede evitar los incendios a largo plazo. “Los incendios no sólo se apagan en invierno, también se pueden apagar 20 años antes de que se produzcan”. Esta es la máxima del Fondo Mundial para la Naturaleza, más conocido por sus siglas WWF, que este miércoles ha presentado Los bosques después del fuego, un informe en el que evalúa la capacidad recuperación y prevención en materia de incendios en España.

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La ONG realiza un análisis exhaustivo de las estrategias que se han seguido durante los últimos años en la recuperación de bosques calcinados en España que, además de ir asociados a la pérdida de vidas humanas, suponen un gasto de 1.800 millones de euros cada año. Aunque los proyectos de extinción son necesarios, desde WWF piden al Gobierno que se involucre en mayor medida en la recuperación de las zonas afectadas, así como en su análisis y seguimiento a largo plazo. Estas son las cinco claves para entender el informe:

1. Bosques abandonados, incendios seguros

Desde WWF denuncian la falta de políticas territoriales que apuestan por la conservación y aprovechamiento de los bosques, que se quedan abandonados después de dejar de formar parte de actividades forestales y agrarias.

Si no existe ninguna política que abogue por conservar, mantener y sacar provecho de los terrenos que ya no sirven para explotación agraria o forestal, como la maderera, este territorio queda abandonado y, con ello, se convierte en una zona con más posibilidades de sufrir incendios de alta intensidad.

2. Los mejores cortafuegos son los propios bosques autóctonos, mixtos y desiguales

El segundo de los puntos clave en el que se enfoca el estudio del Fondo Mundial por la Naturaleza es la ineficacia de los cortafuegos. Según WWF, “la prevención de los incendios no puede únicamente basarse en cortafuegos y operativos de extinción”.

Desde el momento en el que los cortafuegos se han convertido en una medida obsoleta, WWF aboga por aumentar la partida presupuestaria destinada a la recuperación forestal, factor clave en la prevención a largo plazo. En este sentido, la principal apuesta en esta materia es la de favorecer los bosques autóctonos, mixtos e irregulares.

¿Cuál es la razón? Diana Colomina, coordinadora de restauración de WWF, explica que las repoblaciones suelen ser del mismo tipo de especie y se suelen plantar a la vez, por lo que su edad y, por consiguiente, su altura, son similares. Esto favorece la extensión de un incendio en caso de que se genere.

Al contrario, si existen diferentes tipos de especies, de diferentes alturas, extendidos de forma irregular pueden actuar como cortafuegos naturales. Por ejemplo, en el caso de que se dé un incendio de copas, se detendrá en cuanto una masa arbolada tenga un tamaño inferior.

3. Hay que modificar los patrones forestales

Entre algunas de las recomendaciones que envía WWF a través de su informe se encuentra la de modificar los patrones forestales. En este sentido, la ONG insta a las administraciones a promover diferentes estrategias que modifiquen los patrones forestales para disminuir el riesgo de incendio en un futuro.

Este tipo de estrategias se basan en modelos que combinan, por un lado, el rédito económico de los bosques y, por el otro, los valores y servicios ambientales y sociales de estos terrenos. De este modo, dando más valor, económico y social, a los territorios arbolados se aumenta su protección por lo que se evitan los incendios.

4. Restauración eficaz: menos repoblación y más regeneración

La responsable de la campaña de bosques y autora del informe de WWF, Lourdes Hernández, ha denunciado en la presentación del informe que la mayor parte de los programas de restauración que se llevan a cabo desde las administraciones acaban siendo “ineficaces” y que no contribuyen a paliar el azote de los grandes incendios.

En este sentido, es necesario desarrollar una adecuada planificación para restaurar cualquier sistema incendiado, principalmente donde “se prevean episodios de erosión, escorrentía o en los que la cubierta vegetal no sea capaz de regenerarse a sí misma”. Y estos sistemas no tienen que centrarse únicamente en la repoblación, ya que, de hecho, no sirve de nada. A la repoblación sólo debería recurrirse en caso de que la autorregeneración no sea posible.

Eso sí, en cualquier caso es necesario analizar y definir, después de que un ecosistema se evea afectado, cuál es el tipo de monte que queremos restaurar con el objetivo de buscar zonas más resistentes en el futuro.

5. Modificar las políticas y pensar en el coste económico

Este es el punto inicial y final del informe de WWF, ya que toda prevención, extinción y restauración viene de las partidas presupuestarias que a ello se destinen. En este sentido, WWF hace hincapié en la mala gestión presupuestaria de incendios, ya que considera que “las administraciones públicas perciben las labores de prevención y restauración como un gasto y no como la inversión a futuro que son”.

De hecho, la media que se suele destinar a extinción es de unos 51 millones de euros anuales, mientras que a la prevención se dedican en torno a 18 millones y a la restauración, sólo nueve. Así, WWF pide que se igualen estas políticas y se destine más dinero a la restauración, que acaba siendo una inversión a largo plazo.

Aunque valoran que el Gobierno siga poniendo muchos esfuerzos en las tareas de extinción, “algo que es fundamental” siguen creyendo que “las prioridades están descompensadas”, porque las reducciones presupuestarias han afectado a la prevención pero no a la extinción. Donde más se ha notado ha sido, precisamente, en Andalucía, donde se han reducido 10 millones de euros en prevención de incendios aunque “ni un solo céntimo” en extinción.

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España se enfrenta a la temporada de incendios con 3 millones más que en 2013

24 de junio de 2014 | LAINFORMACION.COM |

El verano ya ha llegado y con él, la preocupación por los posibles incendios que cada año acaban con miles de hectáreas de terrenos del país. Este martes, la ministra de Agricultura, Isabel García Tejerina, ha presentado la campaña contra incendios de 2014, una campaña que sigue en la línea de 2013 pero que pondrá especial atención en la zona del Levante, donde se prevén temperaturas muy altas y donde la sequía ha causado estragos este año.

Para 2014, el Ministerio de Agricultura sólo ha destinado tres millones más que el año anterior, alcanzando los 79, una cifra a la que se le deben sumar otras adquisiciones como el nuevo avión anfibio que se destinará a la campaña. Además, García Tejerina ha asegurado que “el Gobierno ha impulsado medidas activas de prevención” a lo largo de todo el año, cuyo objetivo es minimizar las posibilidades de que se provoquen conatos o incendios.

No obstante, son las comunidades las encargadas de coordinar sus planes autonómicos de prevención y extinción de incendios. La mayor parte de ellas han mantenido más o menos estables sus presupuestos en relación con lo destinado en 2013. No es de extrañar que tanto el Gobierno central como los autonómicos dediquen presupuestos similares si se tiene en cuenta que el año pasado se consiguió reducir la extensión afectada por los incendios en un 54%.

Entre las que han aumentado su partida presupuestaria se encuentra País Vasco que, a pesar de que su período de incendios no coincide con el del resto del país, ha aumentado en dos millones el presupuesto para la campaña de prevención y extinción de incendios de 2014. También la Comunitat Valenciana ha subido la financiación en 1,8 millones de euros, por lo que su partida total ha alcanzado los 96 millones. Durante esta campaña, se prestará especial atención a esta zona del Levante, donde las temperaturas se prevé que sean más altas y donde la sequía ha causado estragos durante todo el año.

La comunidad autónoma que más dinero ha aumentado ha sido Castilla La Mancha, que ha subido un 10% su partida, sumando 5,7 millones de euros al presupuesto de 2013. La explicación de esta subida es que fue, precisamente, esta comunidad una de las más afectadas en 2013. En concreto, Castilla La Mancha fue la segunda comunidad autónoma más afectada, después de Galicia.

Mientras la mayor parte de las comunidades se mantienen económicamente estables, la única donde parece que la crisis ha hecho mella es en Andalucía, donde se ha reducido drásticamente el presupuesto: en 10 millones de euros. Aun así, sigue siendo uno de los presupuestos más altos del país, con 177,9 millones de euros, y de los diez que se han reducido han asegurado que no forman parte del presupuesto a extinción, del que “no se ha reducido ni un solo céntimo”.

En este sentido, la ministra ha recordado que antes de las vacaciones de verano se presentará la reforma de la Ley de Montes ante el Consejo de Ministros para poder proceder a su redacción e implementación a partir de septiembre. Este proyecto se centrará en la “activación socioeconómico del sector forestal” con el objetivo de “movilizar el valor económico de los montes para que éstos puedan ser cuidados y explotados”.

El fin de esta reforma es, principalmente, el de dar riqueza al medio rural y de esta manera, con un mejor cuidado y una mejor gestión, se minimizan los riesgos por incendio. Este plan tendrá más relevancia para las próximas campañas contra incendios, pero la ministra también ha explicado cuál será el despliegue de la campaña de 2014.

Un despliegue de 67 aeronaves, 10 brigadas de refuerzo y 120 especialistas

El plan de actuaciones de prevención y lucha contra los incendios forestales de este año contará con un total de 67 aeronaves, una más que en 2013, diez brigadas de refuerzo y 120 especialistas, y en el que están implicados nueve ministerios: Presidencia; Asuntos Exteriores y de Cooperación; Justicia; Defensa; Interior; Fomento; Industria, Energía y Turismo; Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente y Economía y Competitividad.

Las 67 aeronaves estarán ubicadas en 37 bases diferentes. El equipo está conformado por 17 aviones Canadair con capacidad de descarga de 5.500 y 6.000 litros; un avión Canadair (CL 415) con 6.000 litros de capacidad;16 aviones Fire Boss AT 802 y Airtractor 802, con capacidad de depósito de 3.100 litros; ocho helicópteros bombarderos Kamov K32A con capacidad de carga de agua de 4.500 litros; 19 helicópteros biturbina con capacidad de descarga de 1.500 litros; cuatro helicópteros BK 117 para apoyo en actividades de defensa contra incendios y dos aviones de comunicaciones y observación ACO.

Igualmente, contará con diez Brigadas de Refuerzo contra Incendios Forestales (BRIF), que desarrollan su actividad en labores de extinción,  y están especializadas en el combate de grandes incendios. De ellas, nueve pertenecen a las BRF-A, que constan de tres equipos de un técnico, dos capataces y 14 brigadistas y una a las BRIF-B, compuesta por equipos de un técnico forestal, un capataz y siete brigadistas.

Además, se cuenta con un dispositivo periférico formado por 120 especialistas que desarrollan las funciones de jefatura de las bases del Ministerio y la coordinación de los medios con la Central de Operaciones del Área de Defensa contra Incendios Forestales y las correspondientes Coordinaciones de Zona.

Como complemento, el Ministerio dispone de once Unidades Móviles de Meteorología y Transmisiones. Como punto neurálgico para la coordinación de todos los medios, trabaja 24 horas al día de forma continua el Centro de Coordinación de la Información Nacional sobre Incendios Forestales (CCINIF).

Por su parte, el Organismo Autónomo Parques Nacionales (OAPN) cuenta con un dispositivo de incendios compuesto por 187 personas distribuidas entre los Parques Nacionales y fincas adscritas al Organismo Autónomo. Conforme la distribución de este dispositivo corresponde al Parque Nacional de Cabañeros (48 personas); Parque Nacional Tablas de Daimiel (18 personas), Centro Montes de Valsaín (25 personas); Centro Montes Lugar Nuevo Selladores-Contadero (48 personas); Centro Quintos de Mora (20 personas); Finca de Granadilla (14 personas); Finca de Lugar Nuevo de Monfragüe (14 personas).

Además, el Ejecutivo, en colaboración con las administraciones autonómicas, situará en comarcas con mayor problemática de incendios forestales a 18 Equipos de Prevención Integral contra Incendios Forestales (EPRIF). También participan en las labores de prevención diez Brigadas de  Labores Preventivas, con más de 400 trabajadores, que realizan trabajos de selvicultura preventiva y, ocasionalmente, apoyan a los EPRIF en la ejecución de quemas controladas.

Dos nuevos anfibios a Torrejón y preocupación en el Levante

Al plan de actuación hay que sumarle el envío de dos aviones anfibio que estarán destinados en la base de Torrejón de Ardoz, una base de la que, según García Tejerino, se puede llegar a cualquier parte de la península en menos de 45 minutos, de manera que podrá estar disponible para cualquier emergencia. Asimismo, ha reiterado que el Ministerio prestará especial atención al Levante, donde la preocupación es mayor. “El dispositivo es mayor en esta zona, para no dejar descubierta ninguna zona”, ha explicado.

La gestión de la prevención y extinción de incendios es competencia de las propias comunidades autónomas. No obstante, la ministra ha asegurado que si se alcanza un nivel 2, las comunidades pueden solicitar al Ministerio medios centrales, aunque su coordinación dependerá más de la propia comunidad.

Asimismo, la ministra ha explicado la importancia de la “formación, educación y sensibilización” acerca de los peligros de los incendios forestales, y ha hecho hincapié en que se debe destinar mucho tiempo y esfuerzo a fomentar la comprensión sobre sus peligros, aunque esta gestión también es competencia de las comundiades.

Por su parte, la ministra ha explicado el endurecimiento de las penas en el Código Penal, donde “se han establecido supuestos agravados para incendios en zonas con habitantes y a los incendios provocados, así como para aquéllos que afecten a espacios protegidos, que serán castigados como delitos contra el Patrimonio”. En este sentido, también se podrán “imponer actuaciones orientadas a reponer al daño”.

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¿Qué se debe hacer para evitar un incendio?

24 de junio de 2014 | TEINTERESAES |

Aunque pueda parecer una exageración, el 95% de los incendios forestales que se producen en verano en España están producidas por la mano del hombre y, en concreto, por descuidos, despistes, imprudencias, falta de atención, irresponsabilidad o conductas pirómanas. Por eso, aunque tanto el Gobierno central como las comunidades autónomas destinen una partida presupuestaria a extinción y prevención de incendios, el Ministerio de Agricultura cree que “la mejor extinción de un fuego es la que no se necesita”.

Así, tanto el Ministerio como otras autoridades, como los bomberos del servicio de emergencias (112), se unen para dar determinados consejos que pueden ayudar a evitar que nuestros montes acaben siendo calcinados.

1. No arroje cigarrillos ni cerillas al suelo.

2. No encienda ningún fuego en el monte en época de riesgo, algo que hay que evaluar comunidad por comunidad.

3. Pida una autorización si va a realizar una quema de rastrojos. Adejmás, extreme todas las precauciones.

4. Evite maquinaria agrícola o forestal en período de máximo riesgo, ya que puede provocar incendios.

5. Cumpla con las restriciones de acceso a zonas forestales.

6. Extreme las precauciones si emplea fuego en sus actividades agrícolas, una medida muy habitual en comunidades como Galicia.

7. Si ve un conato, un incendio o algún foco, avise de manera inmediata al 112 o al teléfono de emergencia de la comunidad autónoma corrrespondiente.

8. No arroje basuras fuera de los contendores habilitados.

9. No utilice herramientas que puedan generar chispas, como soldadores (un soldador provocó uno de los mayores incendios de Extremadura).

10. Recuerde que el 95% de los incendios forestales se debe a la acción humana, así que intente evitarlos.

 

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«En los últimos dos años se han reducido los incendios drásticamente»

10 de julio de 2009 | LA VOZ DE GALICIA | Roberto Estévez, técnico forestal

Ourense, con un alto porcentaje de bosques cuenta con un especial riesgo de incendios, sobre todo en esta época del año. Roberto Estévez (O Carballiño, 1974), lleva dos años como técnico forestal en favor de preservar nuestro entorno.

¿Cómo funciona este servicio?

Nuestra función principal es coordinar los medios de prevención y defensa contra incendios forestales, tanto de la Xunta como el personal de SEAGA (Servicios Agrarios Galegos) y otros grupos. En la campaña de alto riesgo de este año, participarán alrededor de 2.000 personas, y contamos con los medios de la consellería y del ministerios si fuera necesario.

¿Cuál es la situación actual en los bosques ourensanos?

La última década ha sido complicada, pero en los dos últimos años se han reducido los incendios drásticamente, por la mayor concienciación ciudadana, además de la presión ejercida por los cuerpos de seguridad. Otro aspecto fundamental fue la reciente aparición de normativa autonómica que regula las actividades en terrenos rurales y el control de la vegetación.

Como defensor de la naturaleza, le resultará muy gratificante este trabajo.

El trabajo presenta un aspecto puramente administrativo y otro más técnico. Es muy gratificante desarrollar proyectos preventivos y controlar los medios en la campaña de incendios, pero también existen muchas situaciones complicadas.

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