La decisión de Al Maliki de no incluir a los suníes en su gobierno le salió cara

17 de junio de 2014  | TEINTERESAESTerrorismo

El conflicto de Irak no ha sido consecuencia única de los errores de un solo bando. Estados Unidos invadió un país para intervenir en una guerra que no era suya en 2003, y en 2011 abandonó un conflicto que creyó acabado, pero Bagdad también debe entonar el mea culpa y admitir que el nuevo conflicto tiene, en gran parte, una marca del gobierno de Nuri al Maliki.

La escalada de violencia por parte del Estado Islámico de Irak y Siria (ISIS), la facción de Al Qaeda que intenta tomar el control de gran parte del país —y del país vecino, Siria, donde lucha en el bando rebelde para derrocar al régimen de Bashar al Assad— podía haberse previsto, ciertamente, y el primer ministro, Nuri al Maliki, podría haber reaccionado antes, podría haber pensado que su modo de gobierno podría desencadenar en un conflicto posterior. No obstante, una vez hecho el daño, Al Maliki también ha tenido cierto margen de maniobra que no ha sabido aprovechar.

El primer error de Al Maliki fue presentarse a sí mismo como un hombre que intentó mantener unidos a los iraquíes. La realidad lejos está de reflejar un país plural e inclusivo donde los diferentes colectivos minoritarios hayan visto el apoyo de su Gobierno. Al Maliki no supo acercarse a las comunidades suníes ni a las del Kurdistán iraquí.

No sólo no supo acercarse sino que además, dejó claro que en su gabinete, no tenían nada que hacer: los chiíes serían quienes mandarían en el país. Los conflictos con los suníes no son, ni de lejos, de extrañar dado el carácter autoritario que se le ha atribuido al primer ministro por parte de quienes no forman parte de su Gobierno.

Aunque la politización dentro del gabinete es más habitual —aunque no excusable, dado que el compromiso de Irak era, precisamente, con un Gobierno plural—, otro de los errores del ‘premier’ fue el proceso de chiización que vivió el Ejército.

almaliki

Durante más de cinco años, Al Maliki y sus ministros han convertido las Fuerzas Armadas en un Ejército puramente suní, pensando en la seguridad de Bagdad y de su régimen más que en la seguridad del propio país. Así, ha ido reemplazando efectivos suníes y kurdos para convertir a su Ejército en una fuerza única y exclusivamente suní y así, aliviar sus temores irracionales de sufrir un golpe militar. Razón por la cual se puede comprender el descontento de la comunidad suní.

Ahora, una vez hecho el daño y viendo cómo el ISIS avanza irrefrenablemente hacia la capital, su principal error ha sido no reaccionar y preocuparse, una vez más, por sus Fuerzas Armadas en lugar de por la seguridad de su país. Su principal medida ha sido comenzar un proceso de reclutamiento de soldados para remplazar a los caídos en manos de los yihadistas y a los que desertaron frente a la llegada de éstos, en lugar de preocuparse por unir al colectivo chií, al suní y al kurdo por una causa común, la de acabar con el ISIS.

En este contexto, la única solución que podría salvar a Irak de una nueva guerra —si se puede decir que ahora ya no están en guerra— y la única esperanza de acabar con esta crisis es, en opinión de ‘The Washington Post‘, dar la vuelta a la tortilla y presentar un gobierno más inclusivo, donde suníes y kurdos tengan cabida.

La insistencia del Gobierno de Al Maliki en mantener los privilegios y una predominancia chií, acompañada de la represión a los suníes,ha creado el perfecto caldo de cultivo para el nacimiento (¡y la expansión!) del ISIS. Ningún poder militar, ni siquiera el de Estados Unidos, podría compensar una gobernanza tan mala como la de Al Maliki que, unido a la debilidad de las instituciones, han permitido que el país se vea ahora atacado por la amenaza del ISIS.

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Obama, culpable de la crisis de Irak por haber retirado sus tropas

17 de junio de 2014 | | TEINTERESAESTerrorismo

Cuando Barack Obama pudo retirar a sus tropas de Irak aseguraba, orgulloso, que dejaba un país tranquilo con cierta estabilidad detrás de él. Después de una invasión que duró siete años y cuyo fin se convirtió en principal objetivo del presidente de Estados Unidos, Washington creía ciertamente que dejaba detrás un país estable, capaz de sobrevivir de forma pacífica. Y creía, ciertamente, que no había ninguna duda de ello. Ahora empiezan a surgir esas dudas.

La escalada de violencia en Irak ha provocado que el mundo entero se pregunte qué es lo que ha ocurrido para llegar al punto al que ha llegado el país, con un Estado Islámico de Irak y Siria (ISIS) a sólo 60 kilómetros de las puertas de Bagdad después de haber tomado, entre otras, la segunda ciudad principal del país, Mosul; un país un Ejército iraquí lleno de desertores que huyen al ver acercarse a los combatientes y a una comunidad internacional instalada en el debate sobre la respuesta, pero sin respuestas.

Aunque para la izquierda, la culpa de la situación en Irak fue del presidente George Bush, que dirigió la invasión en 2003, al ordenar la muerte de Saddam Hussein, la mayor parte de los medios estadounidenses se centran en la parte de culpa de Barack Obama.

La retirada de tropas de territorio iraquí parece no haber tenido el efecto deseado de mantener un estado estable, pacífico y tranquilo y ahora Obama se enfrenta a aquellos que le señalan como el culpable, por haber querido llevar a fin su deseo de sacar al país de una guerra que no era suya.

obama

Esa es la razón por la que Richard Cohen, de ‘The Washington Post’, explica que el principal error del presidente de Estados unidos fue que, durante los cinco años que pasaron desde la retirada de tropas de Bagdad hasta el comienzo de la nueva guerra de Irak dirigida, principalmente, por el ISIS, Obama ha basado su política exterior en cómo piensa el mundo que debía operar, más que en la pura realidad. Según Cohen, Oba,a estaba en un mundo en el que el recurso a la guerra había ido disminuyendo y Estaods Unidos podría, sin gran riesgos, reducir radicalmente el tamaño de sus fuerzas armadas.

Y aquí llega el principal error de Obama, el que señalan numerosos columnistas y expertos: la retirada de tropas que, según Cohen, fue fruto de su política exterior ficticia.

Aunque al final se llega a la misma conclusión, Eugene Robinson, también de ‘The Washington Post’ considera que la decisión de retirar sus tropas viene del exceso de confianza en sus propias Fuerzas Armadas. Según Robinson, Obama compró la idea de que el incremento en el número de soldados desplegados en Irak había “curado milagrosamente” las antiguas divisiones que azotaban al Gobierno iraquí y que había conseguido el tan ansiado sueño de una democracia pluralista para el país que ahora está en conflicto.

Así, tras haber negociado la retirada de soldados de terreno iraquí,hicieron falta cinco años para que Estados Unidos se diera cuenta de que Al Maliki había enviado continuamente un mensaje poco pluralista a los suníes y a los kurdos: el mensaje de que en Irak, los que mandan son los chiíes. Aunque los kurdos parecen haber avanzado más en sus objetivos que, según muchos expertos podrían verse cumplidos en no más de una década, los suníes han optado por la vía más sangrienta.

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La prensa de EEUU habla de una nueva invasión a Irak… sin solución a largo plazo

17 de junio de 2014 | | TEINTERESAESTerrorismo

El avance del Estado Islámico de Irak y Siria (ISIS) hacia la capital de Irak ha puesto en jaque al Gobierno de Barack Obama quien, además, ha salido mal parado en la guerra de señalar al culpable de la situaciónactual.

El avispero de Irak, la postura del primer ministro Nuri al Maliki, la ubicación geográfica del país, fronterizo con Siria… todas las variables han provocado que ahora el presidente de Estados Unidos tenga que tomar una de las decisiones más difíciles de su legislatura en materia de política exterior: ¿cuál debe ser la respuesta al avance de los extremistas en Irak?

Los medios de todo el mundo han saltado a dar sus opiniones y, aunque muchos coinciden en que la culpa de la actual crisis que vive el país es culpa de la retirada de tropas que llevó a cabo Obama en 2011, no todos proponen la invasión como respuesta. Aunque algunos sí la dejan caer.

Roger Cohen, corresponsal durante más de una década para ‘The New York Times’ y actual columnista de Internacional para el periódico estadounidense hace todo un repaso, igual que el resto de medios, por la historia reciente de un país que una vez se convirtió en un avispero para Estados Unidos y que, otra vez parece tomar la misma forma.

En medio de una crisis de un país que, según Cohen está en un momento de implosión, algo que no debe extrañar es que en la próxima década, podamos vivir la creación de un estado kurdo independiente, dadas las circunstancias del país.

En referencia al conflicto que ha generado el avance suní en el país, Cohen va más allá de adonde llegan la mayor parte de los medios y no culpa tanto a Estados Unidos de la situación de Irak, ni de la actual ni de la guerra de 2003, ya que asegura que antes de su desafortunada invasión, el país ya estaba desmembrado. Aunque no le quita totalmente su reponsabilidad, ya que Washington sí estuvo detrás de algo que ahora afecta seriamente al país: no había Al Qaeda en el Irak de Saddam Husein, fue Estados Unidos el que lo hizo crecer después de la invasión.

Pero más allá de eso, Cohen asegura que tanto Irak como Siria ya estaban podridos hasta la médula, maduros para una desintegración como la del imperio otomano un siglo antes, enfermos por el culto a la personalidad de dirigentes autócratas… en un estado que él mismo ha definido como de composición pospuesta. Los suníes en Irak y los alawitas en Siria, ambas minorías, creían y creen que tienen el irreversible derecho a gobernar. Y no lo tienen, según él.

Por ello, Cohen sostiene que Obama sí debe utilizar su fuerza militar para dirigir la retirada de los fanáticos del ISIS. Si los yihadistas consolidan su posición, su retroceso se hará notar tanto en Europa como en Estados Unidos. Esta acción no resolverá los problemas de Irak, ni tampoco los de la región. Pero la alternativa es mucho peor: supondrá traicionar los miles de vidas de estadounidenses que se han perdido desde 2001 y los millones de personas en Oriente Próximo que creían que la Edad Media había acabado.

Una nueva invasión, un final repetido

Según Aaron David Miller, de la CNN, todas las circunstancias que rodean al conflicto de Irak dibujan un escenario con un problema de dimensiones extraordinarias, que no se puede solucionar sin unaestrategia seria y sostenida, que cuente con un componente militar, antiterrorista, político y económico.

No sólo esto sino que, además, debe movilizarse a la comunidad internacional. Todo esto es difícil visualizarlo sin que Estados Unidos se involucre en una guerra de la que Barack Obama quiso salir, hace ya tres años, y frente a la que se mantiene reacio a volver a entrar.

Quizás lo necesario sería dedicar todos los esfuerzos en organizar esta estrategia: los ataques aéreos, incluso aunque se realicen habiendo comprobado la ubicación y las coordenadas de los islamistas del ISIS, deberán sucederse continuamente en el tiempo. El ejército iraquí necesitará más entrenamiento por parte del Gobierno estadounidense, con la asesoría en el campo para instruir en el uso de equipo militar altamente sofisticado. Y a pesar de todo esto, es probable que el ISIS sea capaz de asegurarse diferentes enclaves en Irak.

Esto parece que nos devuelve a la guerra de Irak, que no tuvo un final feliz. Repetirlo acabará igual. No obstante, David Miller se dirige al presidente de Estados Unidos asegurando que quizás no tenga otra opción más que dejarse arrastrar de nuevo a Irak con ataques militares. Aunque pueda parecer lo contrario, David Miller no es favorable a la nueva invasión de Irak, aunque sus palabras indican que, de nuevo, Estados Unidos vuelve a encontrarse en una encrucijada cuyo final parece, por el momento, poco esperanzador.

Quizás esto tenga algún resultado a corto plazo, aunque no a largo plazo: los chiíes triunfalistas, los infelices suníes, la influencia de Irán y el separatismo kurdo garantiza que a largo plazo, no se solucione el problema de Irak, que vuelve a convertirse en un avispero para Estados Unidos.

Una invasión, acompañada del poder de la comunidad kurda iraquí

Que la comunidad kurda salió la mejor parada de la invasión de Estados Unidos a Irak en 2003 es algo en lo que coinciden muchos columnistas estadounidenses. También en que para solucionar la crisis actual de Irak hay que tener en cuenta a la comunidad kurda y no olvidarse de su poder, así como reconocer su pragmatismo y sentido de la unidad.

Por eso también otro columnnista de ‘The New York Times’, Michael Knights en este caso, especialista en cuestiones de Seguridad en Irak, Irán y los países del Golfo pérsico, insiste en la respuesta de Estados Unidos, aunque en su opinión, coordinada con otra estrategia.

Así, Knights explica cómo el colapso del Ejército iraquí ha adquirido proporciones históricas, perdiendo gran parte de sus 250 batallones de combate mientras ha dejado de tener acceso a casi todos sus vehículos y equipamientos. En un momento en que la cuarta parte de las fuerzas iraquíes están fuera de juego durante, al menos, varios meses… una respuesta es necesaria para detener el impulso que ha tomado el ISIS.

De este modo, Knighs habla de una nueva invasión, aunque en sus palabras, tampoco es el 100% de la respuesta, sino que “un ataque militar de Estados unidos podría ser una opción”, aunque debería ir acompañado de una entrega de poder a los kurdos iraquíes, que poseen las únicas fuerzas armadas intactas capaces de resistir al ISIS en el norte del país.

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El embajador iraquí advierte a Obama de que en Irak se enfrenta a 1.000 Bin Laden

17 de junio de 2014 | | TEINTERESAESTerrorismo

Ayuda. Es lo único que pide el embajador iraquí en Estados Unidos a Barack Obama. Mientras el gabinete del presidente se reúne con el Consejo de Seguridad Nacional para evaluar cuál será la respuesta en los próximos días al imparable avance de los yihadistas del Estado Islámico de Irak y Siria (ISIS) en Irak, el embajador pide ayuda, y la pide ya.

Lukman Faily ha hecho un llamamiento para que Washington ayude más en la lucha contra los extremistas suníes que, desde su punto de vista, suponen una gran amenaza para el mundo entero. “Lo que vivisteis en Afganistán, con un Bin Laden… (en Irak) tendréis miles de ellos (…). Esa es la situación en Irak”, advierte en declaraciones a la CNN.

El Gobierno de Obama lucha para evitar un final impensable para Irak: que se ponga fin al país tal y como se conoce para convertirlo en un pequeño estado con grandes regiones tanto del país como de Siria controladas por la poderosa rama de Al Qaeda.

El ISIS avanza sin pausa: Mosul, Kirkut, Suleiman Bek… Y este lunes, Tal Afar, aunque ahora el Ejército iraquí asegura haber conseguido retomar el control de la localidad donde al menos una decena de civiles aparecieron ejecutados por los extremistas del ISIS. Ahora, los combatientes miran hacia Baquba, a sólo 60 kilómetros de Bagdad.

Bagdad será para ellos” su joya de la corona, asegura Faily, “pero no vamos a permitir que esto ocurra”, asegura. Mientras el gobierno estadounidense se sienta a debatir cuál será la respuesta, incluso hasta el punto de llegar a sentarse con su archienemigo Irán para valorar cierta colaboración a la hora de contener la violencia extremista en Irak; mientras Barack Obama ha preferido reforzar su presencia en el golfo pérsico en lugar de enviar soldados a suelo iraquí, el embajador pide ayuda.

“Lo que estamos diciendo es que no se puede esperar hasta mañana. Hay que tomar una decisión, ya habría que haberla tomado ayer”, asegura. “Ya habíamos dicho antes que necesitamos reforzar nuestro Ejército con aviones de combate y helicópteros apache (…) y el Gobierno ahora entiende nuestra urgencia”.

“Damos la bienvenida a las discusiones”, asegura, “pero tenemos que tener claro que la inmediata amenaza (que supone el ISIS) no permitirá un largo debate”.

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El último terrorista suicida que atacó un puesto de control sirio era… estadounidense

29 de mayo de 2014 | LAINFORMACION.COM | Terrorismo en Siria e Irak

No es el primer norteamericano que muere en Siria durante la guerra, aunque sí es la primera vez que uno se ve involucrado en un ataque suicida. Aunque todavía no se ha confirmado su identidad, en uno de los ataques que llegó a cabo el rebelde Frente al Nusra este domingo en la provincia de Idlib, en el norte de Siria, participó un ciudadano norteamericano.

Así lo recoge The New York Times tras haberlo confirmado con altos cargos del país que han preferido mantenerse bajo el anonimato. Según la fuente consultada, que se ha negado a identificar al ciudadano o a dar cualquier información sobre él, el estadounidense fue uno de los suicidas del ataque del domingo.

La cadena norteamericana ‘NBC News’ también ha podido confirmarque se trata de un ciudadano norteamericano. Aunque nadie ha podido corroborar nada más hasta el momento, activistas sirios y ‘yihadistas’ han informado a través de las redes sociales de que el estadounidense se hacía llamar Abu Huraira al Amriki, y que fue el que perpetró el ataque de Idlib del domingo pasado.

También en las redes ha circulado una foto que los ‘yihadistas’ indican que es del suicida, en la que sale un hombre con una amplia sonrisa y una incipiente barba rubia con un gato en su pecho.

El Frente al Nusra ha hecho circular un vídeo en el que muestran cómo llevaron a cabo sus terroristas el ataque del domingo. En primer lugar se muestra cómo varios rebeldes cargan lo que parece ser un camión blindado con varios explosivos que echa a andar por una pista, con una bandera del grupo rebelde en la parte trasera del vehículo. Poco después, se puede ver la explosión.

Un activista antigubernamental de Siria, que vive cerca de donde tuvo lugar el ataque, ha confirmado a ‘The New York Times’ que la explosión tuvo lugar y que había visto a un estadounidense antes de que éste ocurriera, pero que no habló con él y no sabía de dónde procedía exactamente. “Sé que era norteamericano, tenía pasaporte de Estados Unidos y estaba en el Frente al Nusra”, añadió.

Un agente estadounidense ha confirmado a CNN que el terrorista tiene, efectivamente, una conexión con Estados Unidos, pero no ha sabido confirmar si se trata de un ciudadano estadounidense o de un residente. La identidad del suicida no se podrá confirmar hasta que se recuperen y se examinen los restos de su cadáver, algo que estiman bastante complicado, dada la potencia de la explosión.

Los rebeldes de Al Nusra sostienen que el vídeo es del domingo y que muestra cómo los combatiente preparan y ultiman un ataque contra un puesto de control del Ejército sirio en Al Arbain, cerca de la ciudad de Ariha en la provincia de Idlib, donde se cree que pasa una importante carretera de suministro a los rebeldes.

Según los propios terroristas, el ataque se llevó a cabo con cuatro vehículos, aunque en el vídeo se muestra sólo uno, el que detonó el estadounidense, que se trataba del más grande: con 17 toneladas de explosivos, incluyendo obuses.

El ataque de Abu Hurayra le ha convertido en un auténtico mártir en la guerra civil siria. Abu Suleiman al Muhajer, un miembro de Al Qaeda en Siria, la organización paraguas del frente de Al Nusra, le dedicaba unas palabras en su cuenta de Twitter: “Abu Hurayra al Amriki llevó a cabo una operación suicida Idlib, en Jaal Al Arbain. Que Alá lo acepte”.

En respuesta al comentariop de Al Muhajer, otro usuario de Twitter escribía: “Gracias, América, por darnos a uno de tus hijos”.

El nombre que utilizaba, Abu Hurayra, dice bastante poco sobre su identidad: Abu Hurayra era un compañero de Mahoma y narrador de ‘hadices’, los dichos que representan los hechos y acciones del profeta.

Las pequeñas milicias, principal amenaza de EEUU

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, durante el discurso que realizó este miércoles, indicó que en materia terrorista, la mayor amenaza directa a los intereses de Estados Unidos tanto dentro como en el extranjero eran los grupúsculos terroristas descentralizados pero vinculados a Al Qaeda, como recoge el diario ‘The New York Times‘.

El Frente al Nusra, las Brigadas de los Mártires de Siria, el Jaysh al Islam o las brigadas de Farouq, todos ellos son grupos rebeldes que intentan desde hace más de tres años combatir el régimen Al Assad. Aunque Obama se ha comprometido a replegar a sus tropas de Afganistán, donde hasta ahora se han mantenido en pie de guerra permanentemente, Obama ha hecho alusión a esta amenaza, mucho más difusa y menos concreta, que puede amenazar los intereses del país tanto en territorio estadounidense como en todo el mundo. Siria, Nigeria, Somalia, Yemen o Malí son algunos de los países donde se han desarrollado este tipo de grupos.

“Tenemos que desarrollar una estrategia que se dirija a esta difusa amenaza”, asegura Obama, pero debe ser una estrategia que “expanda nuestro alcance sin necesidad de enviar a las fuerzas militares” y que “no despierte resentimientos locales”.  “Necesitamos socios para luchar contra los terroristas junto a nosotros”.

Aunque en el discurso que pronunció en la Universidad de Defensa Nacional hace un año hablaba de una amenaza menor que podría ser tratada con “elegancia” y de forma “proporcional”, Obama ha cambiado el discurso para asegurar que el terrorismo es una amenaza a corto plazo, que puede tener repercusiones en “el futuro cercano” y que es la “amenaza más directa a los intereses de Estados Unidos, tanto en el país como en el extranjero”.

Más de 5.000 milicias independientes en Siria

En los últimos tres años, se han formado más de 5.000 milicias islamistas independientes sólo en Siria. Algunas, como el Estado Islámico de Irak y Siria (ISIS), están inspiradas en Al Qaeda pero se han desvinculado porque su objetivo es más local e, incluso, más despiadado. El ISIS, por ejemplo, puso en práctica castigos tan medievales como la decapitación o la crucifixión de apóstatas.

Otros han decidido optar por seguir la senda de las bandas criminales, como ‘Los firmantes de sangre’, liderados por Mojtar Bel Mojtar, contrabandista de tabaco y secuestrador profesional, en cuyas manos estuvieron retenidos tres cooperantes catalanes.

A pesar de que Obama se ha comprometido a luchar contra estas milicias, el interrogante se encuentra en cómo se hará. “Si estos grupos realmente están centrados en la agenda local, habrá que valorar si se cumple o no el umbral de acción”, reflexiona Frederic Wehrey, investigador de la fundación Carnegie para la Paz Internacional.

“Si entramos en un país que se centra exclusivamente en la seguridad nacional, esto se convertirá en una profecía autocumplida y los grupos locales se volverán cada vez más antiamericanos”, asegura.

El grupo islamista Ahrar al Sham, el Movimiento Islámico de los Hombres Libres de Siria, uno de los más grandes que se han formado durante la insurgencia contra Al Assad, es un ejemplo perfecto para el desafío al que se enfrenta Occidente: su objetivo principal es derrocar a Al Assad y sustituirlo por un Gobierno islámico, pero no pretenden librar una ‘guerra santa’ global contra Occidente.

Sin embargo y al mismo tiempo, este grupo también colabora de forma cercana con el frente Al Nusra, filial de Al Qaeda, aunque sus objetivos últimos todavía están en pleno debate, ya que los propios combatientes están desarrollando una “ideología” común del grupo.

Más de 70 norteamericanos combaten en Siria

James Clapper, director de la Agencia de Inteligencia estadounidense, situaba en 7.000 los ciudadanos de todo el mundo combatiendo en Siria. Sólo en Estados Unidos, las agencias antiterroristas estiman en 70 el número de ciudadanos que han conseguido viajar y que podrían estar librando la ‘yihad’ con alguno de los cientos de grupos rebeldes que luchan contra el presidente sirio.

No obstante, lo que más teme la Inteligencia es que estos 70 ciudadanos aprendan métodos terroristas que les puedan servir, más que para cometer atentados en territorio sirio, para hacerlo en Estados Unidos una vez regresen. Según explica el subdirector del FBI, Mark F. Giuliano, “el reciente flujo de combatientes en el país supone un serio desafío” ya que “podrían estar entrenándoles para planear y perpetrar ataques por todo el mundo”.

Washington sostiene que son muchos los grupos extremistas sirios, principalmente vinculados a Al Qaeda, que están intentando identificar y reclutar a estadounidenses y a otros occidentales para viajar a Siria y allí,entrenarles en las ‘artes’ del terrorismo.

Esta preocupación, explican desde las agencias de Inteligencia, se basa en toda la información que han ido recopilando sobre registros de pasajeros de vuelos, fuentes en el terreno, comunicaciones electrónicas interceptadas y publicaciones en medios de comunicación y redes sociales.

Por eso, el FBI, la CIA, el Centro Nacional de Antiterrorismo y el Departamento de Seguridad Nacional han creado un equipo especial de analistas para intentar evitar que los ‘yihadistas’ estadounidenses vuelvan al país sin ser detectados. Este proyecto todavía está en su primera etapa, pero su objetivo es hacer frente al último desafío derivado de la guerra civil: que Siria se ha convertido en un imán para los occidentales que quieren unirse a los rebeldes para derrocar al régimen de Al Assad.

Una americana ya murió en Siria, pero no en un ataque suicida

No es la primera vez que un estadounidense pierde la vida en la guerra civil de Siria, aunque sí la primera que ocurre por voluntad propia, como suicida. Nicole Lynn Mansfield, de 33 años era, hasta el momento, la única norteamericana que había muerto en Siria. Los medios locales informaron de que había muerto, junto a otros dos extranjeros, un canadiense y un británico, tras recibir varios disparos de algún grupo de la oposición. Otros medios dicen que los tres se habían alistado en el Frente al Nusra.

Su hija de 18 años, Triana Lynn Mansfield, negó estas afirmaciones y aseguró que su madre no era una terrorista sino que la había matado el Gobierno sirio “por publicidad mediática”. Explicó que no sabía qué hacía su madre en Siria pero “que sólo era una mujer estadounidense a la que habían guiado unas personas que sólo querían utilizarla por eso, por ser estadounidense”. Sin embargo, la mayor parte de los norteamericanos que han viajado a Siria todavía siguen allí.

En 2013, un ciudadano de Phoenix que había sido soldado del Ejército, Eric G. Harroun, fue condenado, después de volver de Siria, por un tribunal de Virginia por haber participado en el Frente al Nusra. En septiembre, se declaró culpable de un cargo de conspiración para transferir artículos y servicios de Defensa, pero fue puesto en libertad. Poco después, su familia informó de que había muerto, aparentemente, de una sobredosis.

Varios ciudadanos que querían viajar a Siria fueron detenidos antes de llegar al país de destino. Entre ellos, Basit Javed Sheikh, un joven de 29 años que vivía en Carolina del Norte y que estaba intentando tomar una serie de vuelos para unirse al frente.

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