Bergdahl envió cartas durante su secuestro denunciando a los líderes de su unidad

13 de junio de 2014 | LAINFORMACION.COM | Secuestro y liberación del soldado Bergdahl

El diario estadounidense The Daily Best ha publicado en exclusiva dos cartas escritas por el soldado Bowe Bergdahl, que fue liberado tras cinco años de cautiverio a cambio de cinco talibanes presos en Guantánamo, dirigidas a sus amigos y a su familia que fueron escritas durante su período de secuestro.

En ellas, el soldado pide al Gobierno que esperen a tener “todos los hechos ante ellos” para juzgar su desaparición.

Faltaba liderazgo, si no era inexistente. Las condiciones eran malas y parecía que iban a peor para los hombres que, además, estaban arriesgando sus vidas”, escribe en la primera carta, con fecha de 23 de marzo de 2013, que fue enviada desde su cautiverio en manos de la red paquistaní Haqqani. “Por favor, díganles a D.C. que esperen a tener todas las pruebas para seguir adelante”, añade.

Las copias de las dos cartas se entregaron al diario ‘The Daily Beast’ por una fuente que mantiene contacto con los talibanes. Autoridades de Estados Unidos han confirmado que son las mismas que entregó la Cruz Roja a la familia de Bowe Bergdahl, pero la portavoz de la organización internacional de Cruz Roja, Anna Nelson, no lo ha confirmado.

“La Comisión Internacional de Cruz Roja (ICRC) envía miles de mensajes cada año entre familiares separados por conflictos, incluso de detenidos, sólo en 2012 se entregaron 280.000 mensajes”, asegura Nelson en un correo electrónico. “Por la naturaleza privada de sus mensajes, el ICRC no comenta el contenido individual y cree que deben ser las familias las que deciden lo que se quiera hacer”, añade.

Ambas representan los primeros comentarios del soldado sobre la polémica que se ha generado sobre su desaparición de la base militar en 2009, que provocó que fuera secuestrado.

En la primera carta, Bergdahl escribe a sus amigos y familia y les dice que está bien, que le dan “comida y bebida” y que reza “para que todo el mundo esté bien”. “Pienso en todos vosotros cada día. Y en las cosas que han pasado en mi vida. Os echo de menos, pero como dice papá,  será lo que Dios quiera. Todas las cosas pasan por una razón”, escribe el soldado.

“Recordad, el mañana no se le promete a nadie, así que sed agradecidos por dormid esta noche, y dad las gracias por ver el sol caer, que significa que mañana os despertaréis para ver vuestra casa. Adiós, y que Dios os bendiga”, escribe.

Según informaron antiguos oficiales afganos y algún miembro de los talibanes, Bergdahl estuvo en celdas o incluso en algún sótano de casas francas. Estas medidas se tomaron para evitar que se escapara, después de que el soldado lo intentara en dos ocasiones, en 2011 y 2012.

La segunda misiva, más crítica con sus comandantes

En la segunda carta, escrita en 2013, Bergdahl parece ser consciente de que el Ejército de Estados Unidos podría estar investigando su desaparición de la base militar, a la que oficialmente se la denominó “ausencia sin permiso”, porque cuando fue capturado se había alejado. En esta segunda misiva, el soldado escribe, después se dispone a explicar por qué abandonó a su unidad.

Bergdahl explica que los altos mandos de su unidad mostraban una “gran despreocupación por la seguridad de los soldados en el terreno” y les faltaba tener las “mentes claras, lógicas y pensar con sentido común”.

“Las circunstancias muestran signos de que todo va de mal en peor para los hombres que están en terreno, con condiciones inaceptables para esos hombrs que están trabajando y arriesgando su vida en cada momento que salen del alambre”, continúa el soldado, haciendo referencia a la valla de alambre que separa la base militar del terreno de guerra.

“Hay algunos riesgos que se deben tomar por la fuerza, sin embargo, cada vez está más claro que lo que una vez fue comprensión con la mente clara por parte de los líderes ahora falta, si no es inexistente”, añade. “Las condiciones eran malas, y parecían ir a peor para esos hombres que, además, éramos los únicos que estaban arriesgando sus vidas de los ataques”.

Dos cartas, dos años, dos letras diferentes

carta

Las dos cartas que ha revelado The Daily Beast tiene, aunque pueda parecer extraño, diferentes tipos de letra. No son muy diferentes, pero sí existe una diferencia. En la primera, de dos páginas, parece haber sido escrita con calma. Bergdahl utiliza una caligrafía inclinada, suave, aunque con numerosas faltas de ortografía.

Se trata de la misma letra que aparece en el diario que Bergdahl escribió antes de aterrizar en Afganistán y que una de sus amigas más cercanas, Kim Harrison, entregó al diario The Washington Post para intentar acabar con la visión del soldado como un traidor y que se viera como un hombre sensible y vulnerable, con cierta tendencia a tener problemas psicológicos.

Harrison fue quien, además, explicó que las primeras páginas del diario estaban escritas con esa letra inclinada, muy cuidadaosa: es la misma que tuvo que practicar cuando era adolescente para intentar superar un problema de lo que se creía que era dislexia.

En las últimas cartas reveladas, se pueden leer numerosas faltas de ortografía del soldado, con una tendencia a escribir en inglés no como se escribe realmente, sino más bien como suena, aunque otras sí pueden achacarse a una dislexia.

Bergdahl escribe thier en lugar de their, que significa su en plural, o evidence, que significa prueba, lo escribe evadince; inacceptable lo cambia por unuxeptable o situación, que se escribe situation, lo escribe cittuwation.

TERRORISMO | Leer artículo original aquí…

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